viernes, 24 de abril de 2020

300, el nacimiento de un imperio



Debo comentar que la primera versión no me había gustado. Principalmente porque pensé que había sido mal planteada en su final, consideraba que, pudiendo dejar algo más de esperanza, resaltó siempre otras cosas. Debo decir ahora que esta nueva versión ha rescatado a la anterior y la imagen que tenía de ella.
Si nos vamos a precisión histórica, recordemos que están basadas en un cómic del afamado Frank Miller, así que de eso no podemos pedir mucho, salvo que sí recomiendo leer mucho sobre la cultura espartana, es uno de los modelos de sociedad que suelen estudiarse en carreras como educación y filosofía. Los libros de Carl Grimberg son buenos para eso. Esta segunda trama se basa más en los atenienses.
Volviendo al punto de la historia, nos encontramos con una interesante fantasía épica que logra darle sentido a la trama anterior, la rescata, y lo hace manteniendo un ritmo vibrante. La introducción de los nuevos personajes que le dan vida a esta segunda trama es, a mi modo de ver, muy bien insertada. Enfatiza el hecho de la carga que debe soportar quien dirige una tropa por el hecho de tener que tomar decisiones que pueden costar vidas, buenas o malas, el peso de la decisión que se toma y las consecuencias que estas tienen sobre el propio ánimo y el de aquellos que le siguen.
Deja muy claro lo que el odio y el deseo de venganza pueden hacer en las personas, nos muestra a dos personajes, los dos invasores (Artemisa y Jerjes), como personas con un pasado de heridas que les hacen ser lo que son ahora y el por qué de sus grandes deseos de conquista y venganza. Sí, la trama gira en torno a lo que puede hacer la venganza, de cómo puede desatar odios y guerras de parte y parte.
El personaje de Artemisa es el que se roba el show, en la trama todo gira en torno a ella, y la muestra épica le hace ser verdaderamente. Recomiendo verla en 3D, es más impresionante y los efectos especiales con secuencias sanguinolentas que nos recuerdan bien que la serie Espartaco es su hija bastarda, se aprecian mejor en este tipo de artes, además de los paisajes digitales que se aprecian mejor en todos sus detalles.
Vale la pena verla, nos recuerda que hay esperanza contra la opresión, por muy amenazante que sea, pese a que no tiene mucha fidelidad histórica que digamos.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en marzo de 2014

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