Al ver esta película, lo primero que me preguntaba es si alguien iba
a explicar la rarísima e inexplicable primera parte de este
relanzamiento (en 2001, de Tim Burton), con la mujer gorila que todo el mundo decía era igual
al difunto Michael Jackson y con ese final tan insólito del
aterrizaje del protagonista en la tierra y en el cual se encuentra un
mundo lleno de gorilas.
Al
parecer, o la primera trama fue una metida de pata de la cual ni
siquiera quieren hablar los realizadores posteriores o es que la
están dejando para explicarla en una cuarta o quién sabe si quinta
entrega. Amanecerá y veremos.
Esta
película se nos presenta diez años después de lo que deja la
segunda (que para efectos de la trama es como la primera) en la cual
el virus que daba inteligencia a los gorilas termina aniquilando a
casi toda la población humana y haciendo que los gorilas sean la
raza dominante.
Lo
interesante de esto es que empieza a notarse el lado oscuro de la
población gorila. El mismo César, el protagonista empieza a darse
cuenta de que no está viviendo un ideal, o mejor dicho, que no todos
comparten ni viven el mismo ideal que él, como líder de la
manada-tribu-sociedad gorila estaba queriendo hacer que ellos
viviesen.
La
confrontación, que es el título de la trama, aparece tanto interna
como externa, da pie a una continuidad, que insisto, tal vez sea la
que explique el raro embrollo de la primera. El hecho es que esta
trama plantea muy bien la diferencia entre obrar con odio y
resentimiento y obrar con ideales y con una perspectiva lógica y con
amor.
No
es una de las más emocionantes tramas que he visto, pero sí se
puede usar para discutir sobre ella, sobre todo para quien, como yo,
ha leído obras como “El mono desnudo” de Desmond Moris” y las
subsiguientes, y “El mono vestido” de Enrique Nacher, puesto que
viéndola puede recordar mucho de lo que ambos autores plantean.
Es
entretenida, me pareció interesante la frase de César: Yo pensaba
que Gorila era mejor que Humano, pero ahora me doy cuenta de que no
somos tan diferentes”, que creo es la que resume y da sentido a
toda la historia. Me gustó cómo se plantea el hecho de la
desconfianza mutua entre los gorilas y los humanos y el cómo los
humanos terminan tratando de ayudar a los simios para evitar el
colapso de ambas sociedades. Es para verla y conversar un rato sobre
ella.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2014

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