Nos llega una entrega más del celebérrimo personaje James Bond, con
algunos detalles interesantes y, considerando que no me gusta la
interpretación de Daniel Craig como Bond, esta me pareció más
creíble y con sentido que la anterior. De hecho, me gustó.
Había
escuchado que la crítica internacional había nombrado a Javier
Bardem como el mejor enemigo de James Bond hasta los momentos, y de
verdad debo decir que su actuación es espectacular, es un personaje
sumamente elaborado, es precisamente él quien que le da toda la
intensidad a la trama.
En
cuanto a la psicología del personaje, se nos muestra a un James Bond
más sufriente, lo cual le da un toque más humano a la trama.
Algunas líneas me quedaron: -Sé cuando una mujer tiene miedo y
finge no tenerlo; - ¿Conoces el miedo? - En todas las formas
posibles. El aspecto de “mujeriego” del espía, en esta entrega
no se vio tan resaltado. Se nos presenta a un Bond que luego de un
momento de “retiro forzoso” (no quiero contar nada), está fuera
de forma y debe empezar a recuperarse, puesto que por ello su
rendimiento como agente está en entredicho.
En
esta entrega hay un cambio de papeles, un nuevo jefe toma el cargo, y
durante la película no pude quitarme la idea de que es
maliciosamente parecido a un personaje público e Inglaterra (ver
ilustración).
En
cuanto a las reflexiones que podemos sacar de ella, los diálogos de
M la jefa de Bond son los que se llevan la mejor parte, en cuanto
a lo del hecho de que en estos momentos algunos gobiernos enfrentan a
enemigos sin cara. Una reflexión que hace a partir de un poema de
Tennyson y su deseo de perserverar. El personaje de Bardem también
tiene algunas líneas interesantes, pero me gustaron más los
diálogos de M.
Son
ya 50 años del personaje, y su constante renovación y adaptación a
los nuevos tiempos y tecnologías, sin perder su esencia, es notoria
e impresionante. Ojalá algunas instituciones se adaptasen a los
nuevos tiempos sin cambiar su esencia tal y como lo hace él.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en noviembre de 2012

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