Búsqueda implacable ha sido una saga exitosamente comercial. La
primera fue la más impactante, a mi modo de ver, la segunda logra
dar más de lo mismo, y esta tercera pretende mantener el mismo
sabor, salvo que añade algo más de drama, pero entre sus subtramas
encierra un elemento antivida que definitivamente no me gustó: Me
refiero a la forma que tratan el embarazo de la protagonista.
Luego
de que pasa todo, al final, el supuesto final feliz, trata acerca del
diálogo del padre “comprensivo” que le dice a su hija que le
apoyará en todo lo que decida sobre su embarazo, es decir, que
incluye la posibilidad de interrumpirlo. Luego, la hija decide optar
por ponerle el nombre de su madre. Tratar
de tal manera la posibilidad de abortar, como si fuese un
anticonceptivo más, producto de toda una industria del aborto, es lo
que para mí arruinó una saga que, a pesar de ser comercial, por lo
menos mantuvo su calidad de película de acción y entretenimiento.
Tal
vez a muchos no les importe esto, pero de verdad si queremos ser
cristianos de acción debemos estar en contra de todo este tipo de
mensajes que se cuelan a veces tan “ingenuamente” en muchas
películas.
De
resto, como dije, es más de lo mismo, mantiene sus niveles de
expectativa, logra entretener, tiene acción y hace pasar el rato.
Eso es todo.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en marzo de 2015

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