Una supuesta comedia musical que envuelve una puesta en escena mediocre y carente de principios. Me decepcionó bastante cuando la vi, en
especial por la carencia moral que proyecta. Protagonizada
por gente mediocre y sin principios.
En
el bosque cuenta y entrelaza cuatro historias: Rapunzel, Cenicienta,
Jack y los frijoles mágicos y Caperucita Roja, con los de la
historia de unos panaderos que reciben una oferta de la bruja
madrastra de Rapunzel para poder tener hijos.
Las
historias se van entrelazando en lo que pudo porque tenía el
material para ser una buena historia, en canciones melodiosas,
chistes tontos y un despliegue de antivalores sorprendente: El
primero de ellos es el atentado contra la familia y el respeto por
las uniones matrimoniales, el cual se da cuando la esposa del
panadero debate consigo misma si debería o no tener un esposo y un
hijo y un príncipe amante para lo que viniera (sí, eso se lo
quieren inculcar a sus hijos), un príncipe que dice abiertamente que
le enseñaron a ser encantador y no sincero, y por lo tanto se
permite ir detrás de Cenicienta, y al mismo tiempo besarse con la
esposa del panadero en claro acto de adulterio.
Una
Cenicienta mediocre, que no sabe qué hacer con su vida, pero se la
da de liberal e independiente. Una bruja mala que hace daño a todo
el mundo simplemente porque quiere verse bonita, y cuando lo logra,
le concede un hijo mediante la magia (ojo con este peligrosísimo
mensaje) a los protagonistas, la mujer queda instantáneamente
embarazada sin el concurso de su esposo y con una barriga de varios
meses.
A
los protagonistas en general no les importa robar, matar, andar en
relaciones indefinidas con cualquiera con tal de obtener lo que
quieren. El panadero protagonista termina luego viudo, porque su
mujer, la que se besa con el príncipe en el bosque y considera la
idea de tener un amante, termina muriendo y luego se aparece como una
fantasma responsable a decirle a su esposo que cuide a su hijo.
Al
final ofrece un claro mensaje de que desdibuja la familia: Según
esto, la familia puede ser una comuna hippie, con tal de que los
miembros que la integran se quieran entre ellos. Las historias
infantiles que tanto amábamos pierden ahora su poder de dejar una
enseñanza moral que perdure, total, ya la gente no lee y prefiere
dejarse llevar por referencias tan carentes de principios como estas.
Rapunzel es la que medio se salva en esa historia, porque es la que
creo que conserva un poco más fiel al relato original. Aunque el
príncipe es también otro mediocre de primera.
En
resumen: Es una historia amoral en extremo, que desdibuja los
valores familiares entrecruzando personajes sólidamente egoístas y
mediocres por medio de la magia y el esoterismo, para desembocar en
una supuesta moraleja de “cuidado con lo que deseas”, pero eso
sí, haz lo que te dé la gana cuando tratas de conseguir lo tuyo,
que por el camino las cargas se emparejan. Horrible producción.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en marzo de 2015






