Vuelven a la pantalla grande las creaciones del fenecido Jim Hensom,
los Muppets, término que él mismo creó de la combinación de las
palabras “marionette” (marioneta) y Puppet (títere), es decir
Muppets, puesto que sus creaciones eran manejadas como una creación
híbrida de ambos muñecos, creo que el término en español sería
“mítere”.
Esta
propuesta tiene elementos a su favor: logra atraer a quienes en
épocas pasadas fuimos niños y queríamos que algo así sucediese de
nuevo en pantalla, que un concepto como los Muppets tuviesen de nuevo
vigencia, y esta idea es algo que la misma cinta menciona como parte
de sus argumentos.
También
logra hacer ver que este tipo de muñecos nunca pasa de moda, y que
perfectamente puede encajar y ganar seguidores en las nuevas
generaciones, de hecho tuvo interesantes guiños con la gente de las
series actuales, y también con artistas juveniles de estas nuevas
generaciones.
No
sé si es porque el guión se dirigía al público infantil ,más que
a cualquier otro, pero me pareció aún así que era bastante laxo en
su trama, o tal vez porque intentó resolver tres nudos a la vez que
perdió fuerza en este planteamiemto, pero no me calzó del todo la
propuesta, o mejor dicho, no me dejó muy claro a dónde quiso llegar
la trama de la película como tal.
Como
les dije, esta historia tiene interesantes sorpresas y guiños con
otras series que salvan la historia, sí me hizo reír en algunas
partes, y lo mejor de eso es que lo hizo con los elementos propios de
la trama Muppet, cosa que si es meritoria, es decir, que el humor
Muppet permanece.
Aún
así, me dio tiempo de observar al público asistente, en especial a
los niños y no vi a ninguno quejarse o aburrirse, no puedo decir que
me aburrió, pero sí que es un guión algo impreciso en la forma de
cerrar los nudos de la trama.
Creo
que vale la pena, porque a mi lado infantil le gustó volver a ver a
los muñecos de mi infancia dar de nuevo el paso a la gran pantalla.
Porque es una trama sin malicia, con un nudo principal acerca de un
magnate petrolero.
Respecto
a este nudo del “magnate petrolero” hubo quienes dijeron que es
una forma indirecta de inculcar en los niños cierta repulsión a
esta clase de empresarios, yo, desde mi punto de vista, no le veo la
fuerza suficiente al hecho de que haya sido un magnate petrolero,
porque igual pudo haber sido un magnate vendedor de perrocalientes,
porque la trama lo exigía y ellos mismos hacen un chiste sobre esto
en sus diálogos.
Me
gustó uno de los mensajes, creo que es el principal: Creer en los
demás es muy fácil, pero hay también que empezar a crer en uno
mismo y a eso se le llama madurar. Es especial para niños, no tan
adulta, pero es para toda la familia.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar periodista/crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo
en enero de 2012

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