domingo, 19 de abril de 2020

La pontífice



Basada en una de tantas leyendas sobre la Iglesia Católica, en la que se dice que hubo una mujer que llegó a ser papisa, conocida como la “papisa Juana”, a raíz de la cual todo nuevo papa, por tradición debe sentarse en una silla donde le queden sus partes nobles expuestas al tacto de varias personas que deben pasar, tocar y decir “aquí hay papa para rato”, nos llega esta película, la Pontífice.
Lo primero que hago cuando alguien me refiere tal historia es, además de pedirle que me diga cuál es la prueba fehaciente de tal hecho, es preguntarle cosas como: ¿Sabías que Gregor Mendel era un monje? ¿Que quien elaboró la teoría del Big Bang era también un religioso? ¿Que la Iglesia cuenta con uno de los observatorios más grandes del mundo? ¿Sabías que en la Edad Media fue la Iglesia Católica la que hizo surgir las universidades? Todas estas preguntas como preámbulo a mi pregunta de si realmente creen que este tipo de paparruchas sin fundamento y sobre todo en la existencia de una prueba tan absurda como esa.
Con respecto a la película como tal debo decir varias cosas: Creo, y no sé si es porque estoy demasiado acostumbrado al cine norteamericano, que el primer pecado de esta producción es el de ser demasiado lenta y explicativa, lo cual la hace verdaderamente aburrida en muchas escenas.
El segundo: Ya es fórmula probada que el escándalo causa buen impacto en la taquilla, pero como dijo Jesús hace más de dos mil años: Al que haga caer a uno de estos pequeños que creen en Mí, mejor le sería que le amarraran al cuello una gran piedra de moler y que lo hundieran en lo más profundo del mar. ¡Ay del mundo a causa de los escándalos! Tiene que haber escándalos, pero, ¡ay del que causa el escándalo! (Mt 18, 6-7).
Es cierto que en la Edad Media la Iglesia tuvo algunas horas negras, pero en esta Edad fue cuando el Esplendor de esta institución hizo nacer a la sombra de sus catedrales a las Universidades actuales, así que, poner al Papa tan bruto y desubicado, no resulta creíble nunca, sobre todo, porque en aquel momento el Papa gozaba de mayor poder e influencia, mantenerse en el poder era difícil, siempre lo ha sido, pero en ese momento había un juego de intereses mucho más profundo.
Toda manifestación religiosa durante la película es presentada como oscurantista, los religiosos aparecen como desubicados y desconectados de la realidad, o amantes del poder y capaces hasta de matar por obtenerlo.
Tal y como lo comenté en “La otra mujer del Rey”, existe ahora una tendencia a querer reescribir la historia de Europa dejando de lado los grandes aportes que ha hecho la Iglesia, los cuales no quieren ser reconocidos, pero no se puede tapar el sol con un dedo.
No la recomiendo para ver en cine, prefiero decirle que la vea cuando salga en televisión y, si logra llegar hasta el final, y si alguna duda se le presenta, por favor pregutne a su sacerdote más cercano o investigue bien en los archivos históricos de la Iglesia, existen sitios web como la Biblioteca Apostólica Vaticana, que contienen excelente registros al respecto.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en octubre de 2011

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