Es innegable para muchos, entre los cuales me encuentro yo, que la
calidad del cine venezolano está creciendo y que se está atreviendo
a dar más propuestas en cuanto a sus historias, y ha habido grandes
y muy destacadas: La Hora Cero, Hermano, El Rumor de las Piedras, que
de verdad podemos recomendar a ojos cerrados.
En
cuanto a esta película, es una muestra bastante tangible de que se
puede hacer cosas diferentes. Tenía excelente fotografía, propuesta
interesante en cuanto historia, convincente ambientación años
sesenta, se veía muy bien documentada en cuanto a lo que a indígenas
y su modo de vida se refiere (quiero
decir con ello a que es muy similar a los documentales, lecturas y
talleres y conferencias sobre indígenas a los que he asistido sobre
este aspecto).
Aún
así, el guión me pareció algo mal resuelto, y me refiero sobre
todo a que, pude predecir el final, pero eso resultó poco
preocupante en cuanto al hecho mismo de que además de que pude
adelantarme al hecho, este fuese un hecho resuelto a mi modo de ver
de una manera muy simple, es decir, pudo haber sido un hecho más
heróico, mejor trabajado, un poco más impactante.
Con
todo y este aspecto, la película logra mantener el suspenso en
cuanto a querer saber qué va a pasar, la historia estaba bien
contada en cuanto a que supo justificar en sí misma todo lo que la
parte escenográfica (e imagino presupuestaria) no pudo desarrollar,
y eso de por sí es un talento que no cualquiera logra hacer de forma
convincente.
Otra
cosa que me parece importante mencionar fue la línea: “ambos
sabemos padre que a usted lo que le interesa es ver cuántos
indígenas se convierten al cristianismo”, que uno de los
protagonistas le hizo a un sacerdote misionero, ante tal reproche me
pregunté: ¿Es que acaso eso tiene algo de malo? Porque hasta donde
yo sé, las misiones indígenas han sido precisamente las que han
rescatado la dignidad de muchos indígenas, eso es históricamente
comprobado y documentado, si es por eso, quien critique a los
misioneros que lo haga luego de haber hecho por lo menos una semana
de misión con ellos para al menos tener una “introducción” a su
modo de vida, en especial a quienes se encuentran ahorita en las
cercanías al dorado con el río contaminado de mercurio. El cristianismo , si es verdadera evangelización la que se hace, perfecciona cada cultura que toca, no la anula, saca lo mejor de ella, resalta sus valores positivos e incultura el Evangelio en ella.
También
me llamó la atención ver que, al final de la película, siempre
espero escuchar un poco el ánimo y los comentarios de los demás
asistentes para no quedarme únicamente con mi impresión, y de
verdad que me llamó la atención que todos salieron en silencio,
francamente no sé a qué se debió, y créanme que soy tímido para
preguntar a desconocidos sus impresiones.
Me
parece que es para verla y comentarla, para intercambiar impresiones
y criticarla, tal vez no le guste como a mí la forma en la que
resolvieron el final, pero eso a mi modo de ver no le quita que sea
una buena propuesta de cine. Creo que si la ve no se sentirá
estafado con lo que pagó por ella y que además de eso saldrá usted
con mayor conocimiento acerca del modo de vida indígena de las
tribus que perviven en la actualidad.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista/crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo
en enero de 2012

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