Pocas películas de esta temporada me han gustado tanto como esta. Es
una película que, desde mi punto de vista necesita ser vista por
cualquiera que esté pasando por un momento de desesperanza. Porque
tiene muchos elementos que merecen discutirse.
El
maestro luchador (Here comes the boom) resultó una comedia muy
equilibrada y con un hermoso mensaje de perseverancia como mensaje,
un maestro que luego de un tiempo de haberse dejado llevar por la
rutina en su vida conciencia que debe ser él quien debe poner en
práctica lo que dice Ghandi: Sé tú el cambio que quieres ver en
el mundo (y lo que dice la
Biblia
en Sirácides 16,4
y en Mateo
7,24) y cuando lo hace empiezan a darse unas hilarantes
situaciones en las cuales él va haciendo un progresivo cambio
personal y con él su entorno.
Tiene
muchos mensajes y valores que le hacen ser una película muy valiosa,
digno material de apoyo de una catequesis o de un curso de superación
personal: El valor de la perseverancia, la necesidad de tener una
causa para salir adelante, la necesidad de luchar por aquello en lo
que se cree, el hacer las cosas con amor, el ayudar y aceptar recibir
ayuda, y aceptar los cambios, etc..
Lo
más importante es que es una historia que no termina siendo una
historia más de optimismo empalagoso, ni una de esas tramas
trilladas en las cuales un entrenador fracasado hace que un grupo de
niños beisbolistas o jugadores de fútbol americano salgan adelante,
se basa más, o mejor dicho, apunta más en el hecho de ser uno mismo
el cambio, y cuando uno cambia, el entorno mejora.
Nada
es casual, yo me había dejado llevar por mi primera impresión del
tráiler, que me hizo pensar que era una comedia más del montón.
Estaba reticente para verla, y francamente la vi porque no había
otra película en el horario en el cual podía verla. Les digo que
Dios me habló a través de esta ella, sobre todo porque la vi en un
momento en el cual estoy pasando por circunstancias personales que me
hicieon pensar en rendirme frente a una situación por la cual estoy
pasando, y la confirmación de que el mensaje era para mí fue que,
al salir del cine y encender de nuevo mi celular, me llegó un
mensaje de texto motivacional que en cierta forma confirmaba lo que
Dios me dijo en la película. Dios, con su raro sentido del humor se
tomó la molestia de hablarme a través de ella, ese es mi testimonio
de fe para compartir en esta columna. Gracias, Dios, lo necesitaba,
me animaste y quiero seguir adelante.
La
recomiendo ampliamente, sobre todo para aquellas personas que deseen
un poco de esperanza. Anímense a verla y a discutirla, tiene mucho
para dar.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en enero de 2013

No hay comentarios:
Publicar un comentario