miércoles, 22 de abril de 2020

El maestro luchador



Pocas películas de esta temporada me han gustado tanto como esta. Es una película que, desde mi punto de vista necesita ser vista por cualquiera que esté pasando por un momento de desesperanza. Porque tiene muchos elementos que merecen discutirse.
El maestro luchador (Here comes the boom) resultó una comedia muy equilibrada y con un hermoso mensaje de perseverancia como mensaje, un maestro que luego de un tiempo de haberse dejado llevar por la rutina en su vida conciencia que debe ser él quien debe poner en práctica lo que dice Ghandi: Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo (y lo que dice la Biblia en Sirácides 16,4 y en Mateo 7,24) y cuando lo hace empiezan a darse unas hilarantes situaciones en las cuales él va haciendo un progresivo cambio personal y con él su entorno.
Tiene muchos mensajes y valores que le hacen ser una película muy valiosa, digno material de apoyo de una catequesis o de un curso de superación personal: El valor de la perseverancia, la necesidad de tener una causa para salir adelante, la necesidad de luchar por aquello en lo que se cree, el hacer las cosas con amor, el ayudar y aceptar recibir ayuda, y aceptar los cambios, etc..
Lo más importante es que es una historia que no termina siendo una historia más de optimismo empalagoso, ni una de esas tramas trilladas en las cuales un entrenador fracasado hace que un grupo de niños beisbolistas o jugadores de fútbol americano salgan adelante, se basa más, o mejor dicho, apunta más en el hecho de ser uno mismo el cambio, y cuando uno cambia, el entorno mejora.
Nada es casual, yo me había dejado llevar por mi primera impresión del tráiler, que me hizo pensar que era una comedia más del montón. Estaba reticente para verla, y francamente la vi porque no había otra película en el horario en el cual podía verla. Les digo que Dios me habló a través de esta ella, sobre todo porque la vi en un momento en el cual estoy pasando por circunstancias personales que me hicieon pensar en rendirme frente a una situación por la cual estoy pasando, y la confirmación de que el mensaje era para mí fue que, al salir del cine y encender de nuevo mi celular, me llegó un mensaje de texto motivacional que en cierta forma confirmaba lo que Dios me dijo en la película. Dios, con su raro sentido del humor se tomó la molestia de hablarme a través de ella, ese es mi testimonio de fe para compartir en esta columna. Gracias, Dios, lo necesitaba, me animaste y quiero seguir adelante.
La recomiendo ampliamente, sobre todo para aquellas personas que deseen un poco de esperanza. Anímense a verla y a discutirla, tiene mucho para dar.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en enero de 2013 

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