De productoras poco conocidas, con un elenco no muy conocido, y con
crudos efectos especiales nos llega esta historia, basada en un
comic, de un futuro apocalíptico acerca de un grupo de patrulleros
llamados “jueces” que tratan de imponer el orden en una sociedad
corrompida. Recordemos que ya este personaje había sido encarnado
por Silvester Stallone.
Aún
así, la película nos sabe trasladar, con crudeza en su trama,
repito, a una nueva situación en la cual dos patrulleros, uno
experto y una novata, caen en la boca del lobo y deben intentar
sobrevivir hasta que llegue la ayuda y al mismo tiempo tratar de
detener a unos traficantes de una nueva droga.
A
mi modo de ver, como les dije, la película es nada innovadora en
cuanto a la trama, pero sí lo es en la forma de plantearla. Es una
película crudamente entretenida, aunque a veces se hace algo lenta y
redundante en la explicación de algunos detalles.
Lo
que a mi modo de ver es el principal atractivo de la trama es la
actuación y la actitud del pesonaje femenino, es decir, la
coprotagonista de Dredd, la novata, una mujer que está convencida de
que, a pesar de todo lo malo, ella puede hacer la diferencia. Esta
convicción es presentada respetada de una forma que incluso resulta
conmovedora, y me hizo recordar uno de mis pasajes favoritos de la
Biblia, el de Sirácides 16,4
que dice: Basta con un hombre prudente para que prospere una
ciudad; pero los malos por más que se multipliquen, serán
aniquilados.
Como
les dije, la protagonista es una mujer que, a pesar de no haber
tenido resultados relevantes en su prueba de admisión, su convicción
por el hecho de creer que puede hacer la diferencia realmente le
impulsa y le lleva a hacerla.
El
mismo protagonista se ve cuestionado por las actitudes de ella y
admite incluso el valor de ella. Es ella quien al final, en medio de
tanto fatalismo, logra encarnar la esperanza de la trama. Esto es un
rasgo que se acentúa incluso por el hecho de que la contrafigura, es
decir, la mala de la película, es una mujer con un alto potencial
destructivo y agresividad notoria.
Como
les dije, es una película nada innovadora en muchos aspectos, pero
sí tiene a mi modo de ver su valor en el hecho de que al final deja
ver que la esperanza no se logra a través de las armas sino de
personas como la coprotagonista que, a pesar de estar en un entorno
que corrompe, saben amar y dar de sí, y con ello nos siembran
esperanza. La recomiendo por eso.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en octubre de 2012

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