Maliciosamente interesante, es lo primero que se me ocurre decir
sobre la trama de esta película. Debo decir que me engañó desde un
principio puesto que pensaba que se trataba de una película de
acción más, dado que ya uno viene acostumbrado a ver a Matt Damon,
su protagonista en películas de este género.
Agentes
del destino nos habla sobre un tema que da muchísimo para hablar: El
hecho del libre albedrío y la capacidad que tiene la persona de
tomar sus propias decisiones, entre, seguir la Voluntad de Dios, o
las propias decisiones.
Cuando
Dios hizo al hombre, Él, que todo lo puede, se limitó a sí mismo,
dándole al hombre capacidad de decidir y respetando siempre su
decisión. Es interesante saber que Dios se impuso un límite a sí
mismo. San Antonio del Desierto nos dice que: Nuestro Creador se
dio cuenta de que cuanto estaba así fuera de nuestra naturaleza
procedía del libre albedrío, y que también la muerte procede de
él. Sus entrañas se conmovieron por nosotros
En
su bondad, quiso conducirnos de nuevo a nuestro estado original, que
jamás debió desaparecer. No se perdonó a sí mismo sino que visitó
a sus criaturas para salvarlas a todas. Porque se entregó por
nuestros pecados. "El ha sido herido por nuestras rebeldías,
molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la
paz, y con sus cardenales hemos sido curados" (Is.53,5). Por su
Verbo omnipotente nos ha reunido de todas las regiones, de un extremo
al otro del universo, enseñándonos que éramos miembros unos de
otros. Por esto, si el hombre dotado de razón quiere ser
absuelto cuando venga el Señor, le es preciso examinarse y
preguntarse qué podría devolver a Dios por todos los bienes que de Él ha recibido.
De
ésta última frase, que he resaltado en negritas, es la que
precisamente quiero hablar: La trama es sobre un hombre que debe
decidir entre formar parte del plan de “El Jefe” o “El
Presidente” quien aparece en la trama como el gran encargado de
escribir el plan para la humanidad, y para ello tiene funcionarios a
su favor que realizan todo lo necesario para que lo que él ha
planeado se cumpla, o quedarse con una mujer que ha resultado ser el
amor de su vida.
El
problema se presenta cuando quedarse con el amor de su vida resulta
pernicioso para los planes de “El Jefe”, y por ello sus
funcionarios hacen todo lo posible para que el protagonista vuelva a
ser parte del plan, por un temido “efecto dominó” que podría
arruinar el plan del “Jefe” para la humanidad, el cual iba a
realizarse a través del protagonista cuando este fuese presidente de
los Estados Unidos (Que raro,
¿no? El presidente de los Estados unidos salvador de la humanidad).
La
doctrina de la Iglesia nos enseña que: El hombre es una persona
no sólo un individuo. Con el término «persona» se indica «una
naturaleza dotada de inteligencia y de libre albedrío »: es por
tanto una realidad muy superior a la de un sujeto que se expresa en
las necesidades producidas por la sola dimensión material. La
persona humana, en efecto, aun cuando participa activamente en la
tarea de satisfacer las necesidades en el seno de la sociedad
familiar, civil y política, no encuentra su plena realización
mientras no supera la lógica de la necesidad para proyectarse en la
de la gratuidad y del don, que responde con mayor plenitud a su
esencia y vocación comunitarias (CCEC
nº 391)
El
planteamiento del Libre Albedrío, tal y como aparece allí, a mi
modo de ver, se presta a muchas maliciosas confusiones. Cuando Dios
no nos da lo que pedimos es porque sabe que eso no nos conviene, no
porque sea un sádico titiritero que haga todo según sus caprichos
para luego terminar reescribiendo su plan al verse derrotado.
Como
película es buena, pero a mi modo de ver, quien la vea debe tomar en
cuenta que deberá profundizar un poco más en lo que dice la Iglesia
sobre el Libre Albedrío. La recomiendo como película, como ficción,
pero como nada más, y no para tomar en serio sus planteamientos.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en agosto de 2011

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