En el cine, las tramas de los zombis han cobrado un nuevo auge. De
todas las cosas que he leído y visto sobre este tema puedo decir, a
grandes rasgos las siguientes cosas: 1. Antes eran de origen vudú, y
se les relacionaba con lo esotérico. 2. En los 80 ya se les empezó
a desvincular del vudú y pasaron a ser producto de virus o agentes
químicos. Una de las más emblemáticas es la película inspirada en
el vídeo de Thriller de Michael Jackson donde se hace una
parodia de él electrocutándose.
3.
Algunos expertos afirman que forman parte de los temores colectivos
de la humanidad, y que en cierta forma el hecho de que estén en auge
implica que reflejan la constante aparición de disturbios,
protestas, turbas y situaciones caóticas en todas partes del mundo,
dicho de otro modo, reflejan un temor colectivo a que las cosas se
salgan de control en las ciudades.
Todo
esta previa introducción la hago porque nos llega una “nueva”
entrega de cine, protagonizada por el ya algo entrado en años Brad
Pitt, quien debe salvar a su familia de un virus repentino y de
origen desconocido que convierte a la gente en zombi en apenas 10
segundos, trama parecida a la de la película 28 días después,
donde el contagio era casi inmediato.
Estos
zombis, es decir, los de esta película, son de los rápidos, es
decir, de los que corren y se abalanzan furiosamente sobre sus
víctimas, por lo tanto la historia tiene escenas de suspenso en las
que sus protagonistas, en especial Brad, deben correr para
quitárselos de encima.
Se
trata de un virus convertido en pandemia, debido a la rapidez de su
contagio, y tras ello se mueven sutilmente hilos políticos en cuanto
al manejo gubernamental de las emergencias, y respecto al cómo y el
por qué se propagó el virus.
Como
les dije, no tiene mucho de original, ya prácticamente todo está
dicho en materia de zombis, salvo que las escenas de suspenso son, a
mi modo de ver, buenas. Presentan a una familia latina generosa, pero
medio tonta de entendimiento. El elemento en cierta forma “original”
es el cómo resuelven el conflicto.
Sigo
creyendo que este tipo de tramas logra crear suspenso en los países
desarrollados porque ellos viven sin estar entre rejas, por lo tanto,
en nuestro país la pandemia tardaría más en expandirse porque la
gente lo único que tendría que hacer es encerrarse en su casa, y en
los barrios ya habría gente que dispararía directamente a la cabeza
sin preguntar mucho. Total, siempre imagino a un par de malandros
mirando a un zombi y comentando entre ellos “¿viste los zapatos
que se trae puestos?” y pegándoles “un pepazo" en la cabeza, más para quitarles lo que tienen, que para defenderse de ellos por
miedo.
En
conclusión: Es una película comercial más, sin nada original, que
sirve para entretener y en eso sí logra su cometido.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2013

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