El llamado “rebote del tiempo” no es una trama nueva en el cine.
Tenemos películas emblemáticas como “El día de la marmota”,
y la que creo es la más reciente, previa a ésta nueva entrega de
la que estoy hablando hoy, “Código fuente” u “Ocho
minutos antes de morir” (Source code), “El rebote del
tiempo” (12:01, su título original, también traducida como
“Testigo del mañana”), y hasta donde recuerdo, un capítulo de
la serie “Expedientes secretos X”.
Estas
tramas parten de una ficción inspirada en la teoría de la física
cuántica la cual, según algunos teóricos del Universo oscilante,
el Big Bang fue simplemente el comienzo de un período de expansión
al que le sigue y seguirá un período de contracción.
Dicho
de otro modo: al Big Bang, le sigue un “Big Crunch”, que a su vez
es seguido de un nuevo Big Bang, es decir, un “Gran Rebote”. Así que,
según este postulado teórico, nosotros podríamos estar viviendo en
el primero de todos los universos, pero es igualmente probable que
estemos viviendo tal como podemos estar viviendo el universo siete
mil millones, (es decir, uno de los tantos rebotes de una secuencia
infinita de universos). Por lo tanto, según este postulado, la
expansión del universo no es infinita, sino que llega a un punto en
el cual se contrae de nuevo para volver a empezar como si rebotase.
¿Qué
propone este tipo de tramas entonces? Que hay una alteración
temporal que sólo es percibida por una persona, la cual se da cuenta
de que todo se está repitiendo y esa persona tiene que resolver lo
que ha causado este rebote temporal para poder salir del nudo en el
cual está infinitamente estancado y hacer que de nuevo el tiempo
siga su curso.
El
hecho de que los protagonistas sepan lo que va a ocurrir y puedan
alterarlo es la principal ventaja que tienen, ya que aprender lo que
pasa es la principal arma que tienen para alterar el curso de los
acontecimientos hasta lograr el resultado que les sea favorable.
En
el caso de esta película, se trata de una invasión alienígena, en
medio de la cual, el protagonista (Tom Cruise), queda misteriosamente
atrapado en un rebote temporal que debe resolver para ganar la guerra
contra ellos.
Hay
puntos interesantes para discutir en esta nueva trama: La evolución
del protagonista de ser un auténtico cobarde a un héroe, aún en
contra de su voluntad; el planteamiento “metafísico” que tiene
de fondo (porque de hecho es uno de los personajes quien menciona
este término, tal vez no del todo bien empleado respecto a lo que la
filosofía plantea, y no las paparruchas que muchos conocen como
metafísica) respecto al hecho de que el hombre es tal vez la
debilidad de esos enemigos. Muchos teólogos, como Gustavo Baena,
recalcan la premisa que parte de los escritos paulinos de que el
hombre es el fin último de la Creación, el punto a partir del cual
el resto de la creación espera para saber cuál es su destino.
Si
se le desea buscar un punto de reflexión, la del hombre como ser
capaz de crear nuevas posibilidades así sea en medio de un aparente
estancamiento, es excelente como para hacer una reflexión. Creo que
esta trama tiene mucho más para dar de lo que aparentemente da. El
hombre ante lo que llamamos destino y la posibilidad de cambiar el
mundo.
Otro
hecho que he de mencionar es que últimamente están apareciendo ya
muchas películas en las que aparecen los llamados exoesqueletos como
parte de la trama, la última de ellas, de las que he visto, fue
Elysium, aunque también recuerdo Robocop, Avatar,
Batman el caballero de la noche asciende, entre otras, ¿será que
Estados Unidos ya está por dejarlos ver pronto dentro de su arsenal
de guerra para sus tropas y quieren que nos acostumbremos?
Volviendo
al punto: Como historia es entretenida, tiene momentos de humor fino,
creo que es una de las mejores historias que ha protagonizado Tom
Cruise. Es basada en una novela. Me gustó.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en junio de 2014

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