viernes, 24 de abril de 2020

El Hobbit. La desolación de Smaug



En mi anterior crítica al Hobbit mencioné que todo parecía indicar que esta nueva trilogía apuntaba al hecho de querer sacar más de una franquicia exitosa. Dado que muchas lo están haciendo, esta, con su anterior entrega, la cual no presentaba mayores novedades respecto a aquello que ya habíamos visto, me parecía que iba por esa misma línea. Recuerdo bien las declaraciones de Ian Mackellen, quien decía algo así como que quien pensaba que Peter Jackson lo hacía por dinero no conocía bien al director.
Creo que en esta segunda entrega debo cambiar mi punto de vista (he de considerar también que no he leído las novelas en las que se basa la historia, y eso también me pone en desventaja), pero el hecho cierto es que “La desolación de Smaug” se nota una historia más evolucionada, madura, y que incluso nos permite apreciar mejor la historia anterior.
Es un espectáculo visual combinado con una hermosa trama, logra mantener el hilo de suspenso en todo momento, y es sumamente interesante. Como en la primera, queda también con un final abierto, anunciando que debes esperar la continuación, pero esta vez sí me dejó con ganas de ver la siguiente.
Respecto a los valores que promueve: Muestra que la gente se acostumbra a la opresión, la gente de la aldea desolada por Smaug se acostumbra a la opresión, pero siempre mantiene la esperanza, en el caso del Hobbit, esperanza en una leyenda por cumplirse.
Siempre me ha gustado de las obras de Tolkien el hecho de que los buenos también son vulnerables, no son los tipicos héroes “sobrados” e invulnerables a los que lo único que les afecta es algo muy específico que les hace correr un peligro de cuando en cuando. En el caso del Hobbit los héroes tienen siempre su lado humano, vulnerable, sufren temores, se ven en peligro y tienen que mantenerse en una lucha constante.
Es una película sumamente hermosa, con un amplio espectáculo visual y con hermosas frases en sus diálogos para discutir. Por último: debo agradecer a todas las personas que me hacen llegar sus inquietudes. Con esta crítica me despido hasta el año que viene, deseándoles un feliz y venturoso año 2014, lleno de Dios en nuestras vidas.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en diciemrbe de 2013

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