En mi anterior crítica al Hobbit mencioné que todo parecía
indicar que esta nueva trilogía apuntaba al hecho de querer sacar
más de una franquicia exitosa. Dado que muchas lo están haciendo,
esta, con su anterior entrega, la cual no presentaba mayores
novedades respecto a aquello que ya habíamos visto, me parecía que
iba por esa misma línea. Recuerdo bien las declaraciones de Ian
Mackellen, quien decía algo así como que quien pensaba que Peter
Jackson lo hacía por dinero no conocía bien al director.
Creo
que en esta segunda entrega debo cambiar mi punto de vista (he
de considerar también que no he leído las novelas en las que se
basa la historia, y eso también me pone en desventaja), pero
el hecho cierto es que “La desolación de Smaug” se nota una
historia más evolucionada, madura, y que incluso nos permite
apreciar mejor la historia anterior.
Es
un espectáculo visual combinado con una hermosa trama, logra
mantener el hilo de suspenso en todo momento, y es sumamente
interesante. Como en la primera, queda también con un final abierto,
anunciando que debes esperar la continuación, pero esta vez sí me
dejó con ganas de ver la siguiente.
Respecto
a los valores que promueve: Muestra que la gente se acostumbra a la
opresión, la gente de la aldea desolada por Smaug se acostumbra a la
opresión, pero siempre mantiene la esperanza, en el caso del Hobbit,
esperanza en una leyenda por cumplirse.
Siempre
me ha gustado de las obras de Tolkien el hecho de que los buenos
también son vulnerables, no son los tipicos héroes “sobrados” e
invulnerables a los que lo único que les afecta es algo muy
específico que les hace correr un peligro de cuando en cuando. En el
caso del Hobbit los héroes tienen siempre su lado humano,
vulnerable, sufren temores, se ven en peligro y tienen que mantenerse
en una lucha constante.
Es
una película sumamente hermosa, con un amplio espectáculo visual y
con hermosas frases en sus diálogos para discutir. Por último: debo
agradecer a todas las personas que me hacen llegar sus inquietudes.
Con esta crítica me despido hasta el año que viene, deseándoles un
feliz y venturoso año 2014, lleno de Dios en nuestras vidas.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en diciemrbe de 2013

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