domingo, 26 de abril de 2020

Nuestro vídeo prohibido



Un tema fuerte, que ha comprometido últimamente la privacidad de muchos famosos y el prestigio de empresas como Apple, y su confiabilidad, que ha traído al tapete el eterno tema de la privacidad en esta sociedad de los tiempos modernos es el tema central de esta trama, una pareja que decide hacerse un vídeo sexual para escapar de la rutina de sus vidas.
Es una comedia, y como tal, el punto en el cual es tratada es a través del humor negro, sin embargo, creo que a pesar de eso da puntos para discusión, precisamente porque, como ya mencioné, tiene elementos que, sea por ironías del destino o no, se ven comprometidos en la forma en como se desata la trama: Apple aparece ahí, dando un comercial de tabletas que resultan ser los medios a través de los cuales el vídeo se difunde.
Aparece el tema de la extorsión, de la supuesta “ética” de los sitios porno, y de cómo se manejan algunos negocios, y su confiabilidad respecto al respeto de la prontitud con la cual se retira un vídeo cuando se les pide que lo hagan. Lo malo es que, cuando se sube algo a la internet, o se expone algo, uno nunca está seguro de la repercusión universal que esto puede tener ni del infinito alcance que esto podría lograr.
Se puede partir de ella para hablar de la cosificación del sexo en el matrimonio, y de cómo este puede dejar de ser expresión de amor. A pesar de que el tema de las drogas aparece en un entorno de expresión de doble moral, del cual podría justificarse su aparición en la trama, sigue sin gustarme (y ya lo mencioné en “Buenos vecinos”) la “naturalidad” con la cual se nos pretende inculcar que aparece y es aceptada.
El hecho de que Estados Unidos sea la sociedad que más consume y que paradójicamente se supone es la que más combate el narcotráfico, y que una ruidosa cantidad de actores de Hollywood aparezca con sus vidas destrozadas por las drogas debería ser más bien el punto de reflexión del cine sobre esos contenidos, pero hay tantos cochinos intereses de por medio, que lamentablemente eso es difícil de que llegue a pasar.
Como comedia, es bastante hilarante, no es para menores, y es muy entretenida. Desde el punto de vista de la abstracción y los valores, puede dar pie para muchas discusiones, como les dije, en especial sobre el sexo como expresión de amor en el matrimonio, y sobre la peligrosidad real y tangible de ser víctimas de un desastre de magnitudes incalculables por el hecho de colgar algo en la red.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2014

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