martes, 21 de abril de 2020

Sammy 2


Debo empezar por decir que tenía, antes de ir a verla, la impresión de que iba a ser una película simplona y bobalicona, así que fui casi obligado con quienes fui. A medida que fue avanzando (la vi en 3D) fue desplegando un hermoso espectáculo visual, y una trama con muchos valores familiares y ecológicos.
No voy a negarlo, es una trama infantil, es una historia muy linda, con lindas escenas con mensajes bonitos sobre valores familiares, amistad y ecología. Aunque me hizo recordar mis clases de Literatura Infantil, con la profesora Alicia Mora, en las cuales estudiábamos el punto en el cual los cuentos infantiles suelen comenzar con “en un país lejano” “hace mucho mucho tiempo” y dejan a la imaginación el resto de los detalles ¿por qué traigo esto a colación? Porque el detalle que no me resultó del todo agradable fue que los causantes directos o indirectos de los nudos de la película tenían nacionalidades y rasgos muy específicos, acentos y fisionomías plenamente identificables con algunos estereotipos muy conocidos y fomentados por el cine norteamericano sobre las nacionalidades.
Teniendo en cuenta este punto, podemos entonces volver al hecho de que los valores que promueve son como para estimular la capacidad crítica de los niños. Lo lindo es que pueden sacar de ahí una parte de orientación hacia cuidar la naturaleza y comprender que debemos vivir respetándola.
De verdad es una historia que merece la pena ser vista. Debo confesar también que no vi la primera parte, pero está hecha de tal forma que se puede entender por sí misma ya que todo es explicado en los mismos nudos de la trama.
Como les dije, es una linda película que merece ser vista y discutida en familia.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en marzo de 2013


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