Debo empezar por decir que tenía, antes de ir a verla, la impresión
de que iba a ser una película simplona y bobalicona, así que fui
casi obligado con quienes fui. A medida que fue avanzando (la vi en
3D) fue desplegando un hermoso espectáculo visual, y una trama con
muchos valores familiares y ecológicos.
No
voy a negarlo, es una trama infantil, es una historia muy linda, con
lindas escenas con mensajes bonitos sobre valores familiares, amistad
y ecología. Aunque me hizo recordar mis clases de Literatura
Infantil, con la profesora Alicia Mora, en las cuales estudiábamos
el punto en el cual los cuentos infantiles suelen comenzar con “en
un país lejano” “hace mucho mucho tiempo” y dejan a la
imaginación el resto de los detalles ¿por qué traigo esto a
colación? Porque el detalle que no me resultó del todo agradable
fue que los causantes directos o indirectos de los nudos de la
película tenían nacionalidades y rasgos muy específicos, acentos y
fisionomías plenamente identificables con algunos estereotipos muy
conocidos y fomentados por el cine norteamericano sobre las
nacionalidades.
Teniendo
en cuenta este punto, podemos entonces volver al hecho de que los
valores que promueve son como para estimular la capacidad crítica de
los niños. Lo lindo es que pueden sacar de ahí una parte de
orientación hacia cuidar la naturaleza y comprender que debemos
vivir respetándola.
De
verdad es una historia que merece la pena ser vista. Debo confesar
también que no vi la primera parte, pero está hecha de tal forma
que se puede entender por sí misma ya que todo es explicado en los
mismos nudos de la trama.
Como
les dije, es una linda película que merece ser vista y discutida en
familia.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en marzo de 2013

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