domingo, 26 de abril de 2020

Éxodus



Ahora bien,
Moisés era un hombre
muy humilde.
No había nadie
más humilde que él
en la faz de la tierra.
Nm. 12,3
Visualmente impresionante, pero muy “caudillista” para mi gusto, y parto por ello de la cita que utilizo como epígrafe para dar mi visión de esta historia. Hubo varios aspectos que me causaron cierto escozor:
- La presentación de un Moisés guerrillero y militar. Deja de lado su cayado, con el cual solía contribuir a la manifestación de la gloria de Dios, y por el contrario nunca abandona su espada. Con esto se me hizo más cercana su historia a la historia de Cincinato que a la del Moisés bíblico.
- La aparición de un Dios niño (bastante pedante, por cierto) que le dice a Moisés que quiere ver a los soldados del Faraón de rodillas. Respecto a este punto, y de la película como tal, me permito parafrasear los comentarios hechos por el biblista Naudy Mogollón quien sostuvo que, dentro de la cultura griega y hebrea los niños no tienen una visión positiva, al contrario, son considerados como egoístas, egocéntricos, dictatoriales, y por lo tanto no son la figura más apta para representar a Dios. Como aspecto interesante, le pareció, el paso del Mar Rojo, ya que se presenta un poco como realmente debió ser, cuando la marea estaba baja y el pueblo pasa, y luego la marea sube cuando el ejército del Faraón pasó. Comentó también que le parece imposible que la hermana de Moisés haya sido parte de la corte egipcia, porque eso iba en contra de los principios hebreos, ni su mamá, eso no tiene ningún fundamento bíblico. También hablaba de que la propuesta que hace esta película sobre la experiencia de la zarza de Moisés le pareció muy jalada por los cabellos. Si bien para él puede ser interpretada como una forma de decir que la experiencia de Dios ha sido tan fuerte que le arrastró como una roca y le movió los cimientos hasta dejarle inconsciente, es muy imaginativa y poco acorde con lo que dice el texto bíblico. Muy interesante le pareció la forma en cómo aparecieron las plagas y su origen.
Continúo ahora con mis impresiones:
- Si Moisés tuvo una experiencia de Dios, en la cual logró ser alguien que tuvo el privilegio de hablar con un cercanía única, para quien vive la fe y conoce a Dios, esta es una experiencia que transforma y redefine en la persona lo que es realmente valioso en la vida, ¿cómo es posible entonces que al volver de su cruzada le siga diciendo a su esposa que lo más importante en el mundo es ella? Sin ánimos de caer en fanatismos ni dogmatismos extremos: La experiencia de Dios te hace saber de manera vivencial que el primer mandamiento “amar a Dios sobre todas las cosas” es lo más importante, incluso dentro de las relaciones matrimoniales, puesto que la experiencia de Dios es la que hace al hombre más humano.
Como nota adicional, que a mi modo de ver, no quita ni pone nada a mi planteamiento, pero sí al contexto actual en el cual se desenvuelve, esta película viene precedida por la crítica y propuesta de boicot por el hecho de ser considerada racista, respecto al hecho de que los buenos son los blancos y de rasgos típicos norteamericanos y los malos son los de rasgos egipcios.
Visualmente es espectacular, excelente fotografía y muy buenos efectos especiales. La narración no me impresionó del todo, puesto que me sigo quedando tanto con El príncipe de Egipto, como con la clásica Los 10 mandamientos, pero esto es mi gusto personal. Aún así vale la pena verla, después de todo, como epopeya comercial, y nada más, es impresionante.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en enero de 2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario