No solo es una excelente comedia, es también una excelente película
puesto que contiene un excelente mensaje para reflexionar: Nos habla
del valor de la familia y de los cambios sociales que se producen
entre generaciones afectados a veces por sistemas educativos
reduccionistas que por querer fomentar un estilo específico de
conductas dejan de lado la sabiduría.
Esta
película me recordó mucho el artículo del Sociólogo Miguel Ángel
Campos, titulado: "Educación y consenso: las funciones
pasivas”, de su libro “Incredulidad”, editado por IVIC y
Universidad Católica Cecilio Acosta.
Citaré
únicamente un párrafo, sin embargo incluiré el enlace para quien
quiera leer completo el artículo, el cual se lo recomiendo
enormemente:
Detrás
de toda educación, por muy desprevenida que parezca, por muy
compulsiva, hay una visión operando y que intenta reproducir
justamente esta visión del mundo a los efectos de retener una
realidad que considera conveniente, útil, para la permanencia de esa
sociedad. Es decir, es útil para los efectos de ejercer control
sobre un orden y ahí encontramos otro determinante en este concepto
de educación y es el de intencionalidad. Significa que para que haya
educación tiene que haber intencionalidad.
El
concepto mismo por naturaleza lo exige: no hay educación casual,
gratuita, digamos que ella no se moviliza por sí sola, de manera
espontánea. Detrás de todo proceso de educación formal e
informal, hay la intención de mostrar, la necesidad de que otros
asimilen un propósito, y, obviamente, no hay que decir ya más nada
en torno a esa realidad meridiana. Se trata de un hecho
voluntario, consciente, donde se mezcla, esencialmente, el problema
de la reproducción de un modelo con miras a conservar el control de
un orden. Ver enlace: http://goo.gl/QEE0l
Soy
muy partidario de la frase de 1 Tesalonincenses 5, 21: Examínenlo
todo y quédense con lo bueno. Y la traigo a colación puesto que
esta película habla sobre el hecho de cómo están siendo formados
los niños de las nuevas generaciones y de los valores que se han
perdido y que es necesario recuperar. No debemos dejar de lado la
sabiduría que da la lectura de la Biblia, en ella se encuentran
muchas pautas valiosas para un crecimiento humano integral y para la
formación de valores familiares.
Cuando
se asimila un nuevo paradigma hay que examinarlo, pero para eso se
necesita una conciencia crítica. Es por ello que recomiendo tan
ampliamente esta película para iniciar este tipo de discusión.
No
solo usted reirá, sino que además tendrá un espacio de reflexión
que le aseguro a todos actualmente nos hace falta. Vaya a verla, le
aseguro que no se arrepentirá, en especial si usted es educador. Se
la recomiendo tal como le recomendé la otra vez “El maestro
luchador”.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en abril de 2013

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