Si Dios se hubiera rajado
ante
la perspectiva del mal posible,
habría
que afirmar
que
el mal es más fuerte que el amor.
San
Juan Damasceno
Comercialmente
hablando, esta película tiene todo para ser atractiva: Alta carga de
suspenso, que incluso hace dar brincos de susto a muchos, lo vi en
más de uno estando en el cine, buenos efectos y una historia
elaborada y que no se hace aburridamente predecible.
Hasta
ahí va bien. Lo que no me termina de gustar es el hecho de que,
obviamente por ser un producto comercial que ha resultado rentable,
pues el show debe continuar, así que el mal debe perseverar para que
la taquilla siga haciendo sonar las cajas registradoras, es por ello
que el mal termina pero no del todo.
Cuando
hablamos de un mal que termina, pero no del todo, estamos
contraviniendo algunas verdades teológicas, como el hecho de que el
bien siempre es más fuerte que el mal. Es por ello que recomiendo a
quien vea este tipo de películas que la vea única y exclusivamente
como producto comercial, como nada más o podría arruinar su fe.
El
segundo hecho es que hace ver al mal como más fuerte: La trama gira
en torno a un demonio (curiosamente parecido al rey de los enemigos
del reino del hielo en Thor) que pide que le sea entregada un alma y,
al final, en la película, el demonio se sale con la suya, no como él
quería, pero sí le hacen la entrega de una.
Luego
de mucho suspenso, eso sí, como les dije, comercialmente está bien
hecha y es aterradora para muchos, queda anunciado que la muñeca
quedó en una vitrina y que un sacerdote va y la bendice cada mes.
Esta
parece ser una nueva franquicia exitosa del terror, por lo cual no es
de extrañar que los productores quieran sacarle más jugo. La cosa
es que, cuando envuelven al catolicismo en esto, se reconoce por un
lado su autoridad y poder respecto a esta clase de materias y por el
otro se le deja mal parada respecto a que se pone a los sacerdotes
que ahí participan como medio desfasados de la realidad, además de
que el hecho sea resuelto solo temporalmente, y se le den soluciones
que únicamente corren la arruga.
El
tema de la posesión, la demonología es serio, sobre todo en la
Europa atea donde la escalada de posesiones e infestaciones sube y
sube. Tratarlo de tal manera inyecta pesimismo en quienes traten de
buscar una solución y tal vez puede hacer que busquen soluciones en
otra cosa que no sea la Iglesia.
Para
concluir: Aunque sea reiterativo, véala si va a verla, como un
producto comercial bien hecho y nada más. Si quiere saber realmente
sobre el tema, busque los libros de Gabriel Amorth, Corrado Balducci,
y sobre satanismo esoterismo y posesiones que pueden encontrarse en
las librerías San Pablo y Paulinas del país, y si donde vive no
consigue una, pues acuda a la librería virual en https://www.sanpablove.com/
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2014

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