Una historia que busca empezar de nuevo, pero que para hacerlo
tendría que cambiar de director, porque siguen muchos elementos que
parecen ser continuación, no desde el punto de vista de la historia,
sino desde el punto de vista de sus firmas personales.
Dos
ejemplos de eso son: La personalidad de la mujer protagonista, si
cierras los ojos verás que es casi la misma caracterización sólo
que con otro nombre de la que hacía Megan Fox, luego su sucesora en
la tercera parte, y luego en esta cuarta entrega. Lo otro es ver a
los protagonistas pasar en medio de explosiones, correr, lanzarse,
revolcarse y luego que no les salga nigún rasguño ni se ensucien.
Habría que mencionar como un tercero las explosiones, que son algo
con lo que siempre han parodiado a Michael Bay.
La
historia tiene unos diálogos medio teológicos, del tipo no creas en
lo que es la humanidad sino en lo que es capaz de hacer (o llegar a
ser), que me recordó esa vieja frase de Everett Reimer: “Dios ha
apostado por la humanidad y muchas veces ha perdido, pero sin esa
apuesta no habría humanidad”, sólo que esta vez se la endilgan al
robot protagonista, es decir, Optimus Prime, quien se ve en el
“dilema” de si confiar de nuevo o no en la humanidad que le ha
traicionado o simplemente seguir sobreviviendo por su cuenta con los
pocos personajes que quedan.
La
cuestión es que, es una historia que trata de ser diferente, pero
que sabe a lo mismo porque tiene el mismo tipo de estructuras, en
muchas cosas, el mismo tipo de cosas que le hacen ser incluso
predecible, es un producto comercial. Se podría, si se quiere añadir
profundidad hablar del utilitarismo que presentan los humanos, de la
manipulación científica sin escrúpulos, o quizá la relación
padre, hija y su novio (medio cobardón, medio valentón) pero lo
mejor es ir para entretenerse, porque creo que es el mejor propósito
de la historia.
La
película entretiene, pero no es es algo que supera a lo anterior. Es
una película que parece diseñada en el fondo para introducir
personajes nuevos, o mejor dicho, para presentar aquella saga
posterior a la tradicional en las caricaturas donde entraron nuevos
líderes y ellos regresaron a su planeta natal. En aquél tiempo los
que presentaban como creadores de los autobots eran unos
extraterrestres con muchas caras, que flotaban y tenían tentáculos,
aquí no aparecen pero queda anunciado que aparecerán o tal vez lo
hagan.
Un
aspecto que me resultó molestoso es ver a uno de los personajes
“robot” todo el tiempo con un tabaco en la boca, como siempre la
industria del cine inyectando en el inconsciente colectivo de los
niños que fumar es inofensivo, igual lo hacen con el personaje
Wolverine, el cual por su mutación se recupera, pero nosotros los
simples humanos, que sí existimos en realidad, no.
Para
redondear: Comercial y entretenida. Si a su familia le ha gustado la
saga, debe ir a verla para que le den más de lo mismo, y como queda
anunciando otras, deberá verla para saber, cuando vea la venidera,
qué fue lo que pasó en esta.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2014

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