domingo, 26 de abril de 2020

Transformers, la era de la extinción



Una historia que busca empezar de nuevo, pero que para hacerlo tendría que cambiar de director, porque siguen muchos elementos que parecen ser continuación, no desde el punto de vista de la historia, sino desde el punto de vista de sus firmas personales.
Dos ejemplos de eso son: La personalidad de la mujer protagonista, si cierras los ojos verás que es casi la misma caracterización sólo que con otro nombre de la que hacía Megan Fox, luego su sucesora en la tercera parte, y luego en esta cuarta entrega. Lo otro es ver a los protagonistas pasar en medio de explosiones, correr, lanzarse, revolcarse y luego que no les salga nigún rasguño ni se ensucien. Habría que mencionar como un tercero las explosiones, que son algo con lo que siempre han parodiado a Michael Bay.
La historia tiene unos diálogos medio teológicos, del tipo no creas en lo que es la humanidad sino en lo que es capaz de hacer (o llegar a ser), que me recordó esa vieja frase de Everett Reimer: “Dios ha apostado por la humanidad y muchas veces ha perdido, pero sin esa apuesta no habría humanidad”, sólo que esta vez se la endilgan al robot protagonista, es decir, Optimus Prime, quien se ve en el “dilema” de si confiar de nuevo o no en la humanidad que le ha traicionado o simplemente seguir sobreviviendo por su cuenta con los pocos personajes que quedan.
La cuestión es que, es una historia que trata de ser diferente, pero que sabe a lo mismo porque tiene el mismo tipo de estructuras, en muchas cosas, el mismo tipo de cosas que le hacen ser incluso predecible, es un producto comercial. Se podría, si se quiere añadir profundidad hablar del utilitarismo que presentan los humanos, de la manipulación científica sin escrúpulos, o quizá la relación padre, hija y su novio (medio cobardón, medio valentón) pero lo mejor es ir para entretenerse, porque creo que es el mejor propósito de la historia.
La película entretiene, pero no es es algo que supera a lo anterior. Es una película que parece diseñada en el fondo para introducir personajes nuevos, o mejor dicho, para presentar aquella saga posterior a la tradicional en las caricaturas donde entraron nuevos líderes y ellos regresaron a su planeta natal. En aquél tiempo los que presentaban como creadores de los autobots eran unos extraterrestres con muchas caras, que flotaban y tenían tentáculos, aquí no aparecen pero queda anunciado que aparecerán o tal vez lo hagan.
Un aspecto que me resultó molestoso es ver a uno de los personajes “robot” todo el tiempo con un tabaco en la boca, como siempre la industria del cine inyectando en el inconsciente colectivo de los niños que fumar es inofensivo, igual lo hacen con el personaje Wolverine, el cual por su mutación se recupera, pero nosotros los simples humanos, que sí existimos en realidad, no.
Para redondear: Comercial y entretenida. Si a su familia le ha gustado la saga, debe ir a verla para que le den más de lo mismo, y como queda anunciando otras, deberá verla para saber, cuando vea la venidera, qué fue lo que pasó en esta.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2014

No hay comentarios:

Publicar un comentario