Una película de acción, de trama basada en una serie de los
ochenta, El Justiciero, se presenta como un producto de no mucha
trascendencia pero sí de alta carga de atractivo respecto a que es
de acción y en eso no defrauda. Si le gustan las tramas estilo
“Búsqueda implacable" (Taken) uno y dos, esta tiene el mismo
saborsito salvo que el personaje tiene algunas particularidades
propias como el hecho de ser, según el mismo Denzel Washington lo
describe, obsesivo-compulsivo y amante de la rutina.
El
personaje protagonista se muestra como un hombre colaborador, al que
le encanta servir a los demás, misterioso para su entorno, respecto
a que los que están a su alrededor no conocen su pasado como agente
secreto, y toda la trama se dispara cuando él ve el valor de una
joven rusa que ante los ojos del mundo era nadie y él decide
rescatarla y con ello devolverle su dignidad como persona.
Por
ser como les dije, del mismo tipo de trama de acción que Búsqueda
Implacable, y bastante similar en su estructura, no defrauda en
cuanto a que entretiene, pero se hace instrascendente en el hecho de
que le cuesta bastante ofreceer algo diferente en su estructura,
salvo la parte humanitaria del protagonista.
El
resto, sigue siendo un protagonista que resuelve un problema respecto
a la parte que a él le corresponde y con ello sigue dejando en la
mente de los espectadores la idea de que esta clase de problemas,
como lo son el crimen organizado en todas sus variantes no tiene
solución y es solo cosa de hombres de acción, siempre nos hacen
esperar por caudillos.
Si
va a verla, no creo que se sienta estafado por el hecho de que es
comercial, entretiene y tiene mucha acción, no espere más de lla, y
como se sabe, termina, pero deja a entender que quiere convertirse en
una nueva franquicia de acción.
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en noviembre de 2014

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