domingo, 26 de abril de 2020

X-Men, días del futuro pasado



Lo primero que debo decir es que esta película es un ejemplo muy claro de la infinita capacidad de la creatividad del cine para reinventarse a sí mismo y de incluso estirar una historia que ya parecía agotada o que iba a terminar mal.
Ya me he quejado anteriormente de sagas hiperestiradas tales como Terminator, Resident Evil, y Destino final (que menos mal murió ya), por el hecho de ser estiramientos poco creativos de los cuales se percibe que sólo los alargan porque la saga resulta taquillera. En este caso, se plantea un reinicio total, pero con el detalle de que logra hacerlo sin convertirlo en un “reinicio (reboot)” como ya le ha pasado al Hombre Araña, Batman, y está por pasarle a los 4 Fantásticos.
Que si ha sido perfecto, eso le toca decidirlo a cada lector, a mí me parece que es un reinicio bastante limpio, aunque sí tiene sus cables pelados de continuidad, el más notorio es el de las garras del personaje Wolverine (Nolverín, carcayú o “glotón”, serían sus nombres exactos en español), le invito a conocer sobre este animal y notará el por qué le pusieron ese nombre). Se supone que en su última película individual el robot gigante le extrajo parte de su adamantium, y la película termina con la escena luego de los créditos con Xavier y Eric invitándole a unírseles en una nueva batalla. En esta película inexplicablemente aparece con sus garras de metal, hay otras dos o tres discontinuidades respecto a Magneto y a Mistique, pero le invito a usted, querido lector a que sea quien las note y las comente.
Luego de esta “introducción” paso ahora a comentar mi parecer sobre la historia. De nuevo vemos a Estados Unidos queriendo reescribir su historia ante los constantes rumores conspirativos sobre la muerte de Kennedy, nada que ver con los eternos rumores de que fueron ellos mismos quienes le mataron, por cosas como, por ejemplo, la ley que aprobó sobre quitar la potestad única que tiene la Reserva Federal de emitir billetes, que luego fue derogada por su sucesor, nada de eso, lo mataron por otro motivo.
Esta es una historia con muchos aderezos que le hacen ser una historia muy entretenida y muy bien contada, plantea un salto en el tiempo muy singular, con el cual se busca replantear la historia desde sus inicios y desde sus cimientos. Toma un tema que ha sido parte de lo clásico de los cómics como lo es los robots llamados “centinelas”, eternos rivales de los mutantes, de una forma diferente a como ha sido planteado tanto en los cómics como en las caricaturas de los 90, ellos son el principal nudo del futuro y la causa de que se vierta el giro de la historia hacia el pasado.
No deja por ningún momento de ser entretenida, el humor que tiene es cuidadosamente insertado en cada escena, por lo tanto no llega a saturarla, y plantea de nuevo valores que dan pie para una discusión sobre temas como el de aceptarse a uno mismo con dones y defectos, esto principalmente a través del personaje de Xavier.
Tiene todo para que valga la pena verle, y deja mucho anunciado para una continuidad, tanto de su trama interna, como de la ya consabida interacción y entremezclamiento de tramas de las demás sagas. Por cierto, al final de todos los créditos habidos y por haber, tiene una mini escena, por si tiene la paciencia suficiente como para quedarse a verla, anuncia la saga por venir X-Men la era de Apocalipsis.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en junio de 2014

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