Lo primero que debo decir es que esta película es un ejemplo muy
claro de la infinita capacidad de la creatividad del cine para
reinventarse a sí mismo y de incluso estirar una historia que ya
parecía agotada o que iba a terminar mal.
Ya
me he quejado anteriormente de sagas hiperestiradas tales como
Terminator, Resident Evil, y Destino final (que menos
mal murió ya), por el hecho de ser estiramientos poco creativos de
los cuales se percibe que sólo los alargan porque la saga resulta
taquillera. En este caso, se plantea un reinicio total, pero con el
detalle de que logra hacerlo sin convertirlo en un “reinicio
(reboot)” como ya le ha pasado al Hombre Araña, Batman, y está
por pasarle a los 4 Fantásticos.
Que
si ha sido perfecto, eso le toca decidirlo a cada lector, a mí me
parece que es un reinicio bastante limpio, aunque sí tiene sus
cables pelados de continuidad, el más notorio es el de las garras
del personaje Wolverine (Nolverín, carcayú o “glotón”, serían
sus nombres exactos en español), le invito a conocer sobre este
animal y notará el por qué le pusieron ese nombre). Se supone que
en su última película individual el robot gigante le extrajo parte
de su adamantium, y la película termina con la escena luego de los
créditos con Xavier y Eric invitándole a unírseles en una nueva
batalla. En esta película inexplicablemente aparece con sus garras
de metal, hay otras dos o tres discontinuidades respecto a Magneto y
a Mistique, pero le invito a usted, querido lector a que sea quien
las note y las comente.
Luego
de esta “introducción” paso ahora a comentar mi parecer sobre la
historia. De nuevo vemos a Estados Unidos queriendo reescribir su
historia ante los constantes rumores conspirativos sobre la muerte de
Kennedy, nada que ver con los eternos rumores de que fueron ellos
mismos quienes le mataron, por cosas como, por ejemplo, la ley que
aprobó sobre quitar la potestad única que tiene la Reserva Federal
de emitir billetes, que luego fue derogada por su sucesor, nada de
eso, lo mataron por otro motivo.
Esta
es una historia con muchos aderezos que le hacen ser una historia muy
entretenida y muy bien contada, plantea un salto en el tiempo muy
singular, con el cual se busca replantear la historia desde sus
inicios y desde sus cimientos. Toma un tema que ha sido parte de lo
clásico de los cómics como lo es los robots llamados “centinelas”,
eternos rivales de los mutantes, de una forma diferente a como ha
sido planteado tanto en los cómics como en las caricaturas de los
90, ellos son el principal nudo del futuro y la causa de que se
vierta el giro de la historia hacia el pasado.
No
deja por ningún momento de ser entretenida, el humor que tiene es
cuidadosamente insertado en cada escena, por lo tanto no llega a
saturarla, y plantea de nuevo valores que dan pie para una discusión
sobre temas como el de aceptarse a uno mismo con dones y defectos,
esto principalmente a través del personaje de Xavier.
Tiene
todo para que valga la pena verle, y deja mucho anunciado para una
continuidad, tanto de su trama interna, como de la ya consabida
interacción y entremezclamiento de tramas de las demás sagas. Por
cierto, al final de todos los créditos habidos y por haber, tiene
una mini escena, por si tiene la paciencia suficiente como para
quedarse a verla, anuncia la saga por venir X-Men la era de
Apocalipsis.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en junio de 2014

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