martes, 21 de abril de 2020

Ted


“Pudo ser” es lo primero que se me ocurre decir de esta película. Como dije alguna vez cuando escribí sobre “Malas enseñanzas” (Bad teacher), esta es una historia que, si la criticamos desde la óptica de José Ingenieros y su libro “El hombre mediocre”, serviría de ejemplo.
Es una trama que parece no llegar a ninguna parte, mediocre, con un humor grotesco, más que grosero, que a veces cae en muchos lugares comunes y es rayano en una estolidez insultante para la inteligencia. Se supone sería una comedia, pero es un desfile de diálogos aburridos entre los cuales el personaje principal, el oso Ted, suelta expresiones groseras y diálogos supuestamente ácidos que son supuestamente graciosos, también se supone que iba a tener alguna reflexión, pero entre ser una trama mediocre con mediocre humor, el mensaje se diluye en un ajá, sí, el protagonista debe madurar, vaya, que emocionante.
Como les digo, es lenta. Tiene la aparición del actor principal de la película Flash Gordon, Sam J. Jones, quien se caracteriza a sí mismo como un vicioso, y hace una patética intepretación que hace que dé lástima ajena verle, puesto que nos hace ver lo bajo que pueden caer las estrellas de Hollywood. Aparece Ryan Reinolds interpretando a un personaje gay en una bastante simplona interpretación.
Es una historia intrascendente, con giros aburridos, lo más “emocionante” que sucede es que, luego de una típica “pelea de amigos”, propias del cine norteamericano, donde los amigos se pelean para luego darse cuenta de lo mucho que se quieren, y uno de ellos asiste al otro en una situación de conflicto o peligro, el patético oso es secuestrado y los protagonistas deben salir a rescatarlo.
¿Qué fue lo mejor de la película? La aparición de Mila Kunis, y lo digo más por su físico que por su interpretación, pero en este caso, es el personaje que de verdad lograba darle algo de sentido y sabor a la insípida trama.
Otra cosa que me desespera de los doblajes, es el hecho de que usen para la traducción modismos exclusivamente mexicanos, lo he comentado en películas anteriores, y lo comento en esta también, odio que me impongan este tipo de modismos en los doblajes.
Mi recomendación: No pierda, por favor, su tiempo viendo esta trama en el cine, no desperdicie su dinero, francamente yo me sentí estafado. Si quiere ver una hermosa historia que promueva valores entre la relación juguete, dueño, mejor vea la saga de películas de Toy Story, porque viendo esta, lo más probable es que quede con la sensación de que lo que vio era nada bueno.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en diciembre de 2012

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