viernes, 24 de abril de 2020

Papita, maní, tostón



Dicen que lo bueno se hace esperar, en mi caso, esto se hizo realidad, he tenido últimamente mala suerte para lograr ver películas venezolanas, no pude ver Azul y no tan Rosa, y quería hacerle una crítica. Con esta película me ha pasado de todo para verla, y creo ya es un tanto tardío hablar de ella puesto que no sé si ya estará a punto de salir de cartelera. Aunque debo decir que una de las razones por las cuales no pude hacerlo a tiempo es la de no haber podido conseguir entradas a principio de publicación en cartelera porque las funciones estaban llenas los dos primeros días en los que fui. Aún así, aquí va mi crítica.
En cuanto a esta película, es excelente, me hizo reír bastante, una comedia con sabor venezolano que te hace sentir identificado con nuestra idiosincrasia y con nuestro modo de ser venezolano, lo que nos distingue (espero por eso que tenga suerte si va a ser exhibida fuera del país, que logre triunfar a pesar de todo).
Particularmente, nunca me ha gustado el béisbol, me es absolutamente indiferente, aún así, esta película logró reflejar esa pasión que puedo ver en los amigos que sí viven esto con pasión y son apegados a sus equipos con la misma pasión que se refleja en la película.
Como bien se nos expone, trata de los enredos que surgen entre dos enamorados que deben superar el hecho de que ambos son fanáticos de diferentes equipos de béisbol, casualmente los eternos rivales, y por ello cada uno debe pensar en qué cosa debe hacer y a qué debe renunciar por el hecho de poner el amor por encima de todo lo que les separa, aunque sea esta afición que para muchos es sumamente importante.
Un aspecto que me aparece en segundo plano, pero que tiene tremendo mensaje de reflexión es el de la necesidad de dar mayor ayuda social a las personas con Síndrome de Down. En una sociedad que apunta a ser cada vez más promotora de valores antivida y del aborto, eso es un excelente mensaje.
Tiene muchas cotidianidades que hacen que uno se sienta identificado con ellas. El ritmo de humor es muy bien llevado, y es muy fresco, el guión no tiene complicaciones innecesarias. De verdad que puedo concluir que es otra de las películas que nos hablan del ascenso de la calidad del cine venezolano.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en febrero de 2014

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