lunes, 20 de abril de 2020

Blancanieves y el cazador


Una nueva propuesta, entre las cientos que hay a lo largo de la historia de la literatura y del cine, acerca del afamado cuento Blancanieves, esta vez llamada “Blancanieves y el Cazador, famosa ahora más por el escándalo rosa de la protagonista que por la trama en sí.
Esta nueva propuesta nos llega con un tono sombrío, su trama nos habla sobre la opresión, y sobre la libertad humana para cambiar las cosas, pese a que el mal pueda llegar a tener un gran poder. Pienso que el personaje que destaca más en esta historia es la bella Charlize Teron, es decir, la malvada reina. Luce tan genial que hasta en los momentos en los que se supone es fea logra mantener una presencia de majestuosidad incomparable.
Tiene buenos efectos especiales, en especial los de envejecimiento de la malvada reina. Es una trama de hilo de acción constante, y está desarrollada de manera que resulta entretenida en todo momento, considerando que es un reto mantener un hilo de acción en un cuento que ha sido versionado cientos de veces y que debe ser “estirado” hasta llegar a durar más de una hora.
En cuanto al resto de los elementos, como ya les dije, la historia evoluciona en cuanto a que se trata de una princesa que vive toda una odisea antes de saber y aceptar que ella es quien debe hacer algo para cambiar la situación, que ella y nadie más que ella puede hacer algo para remediar el mal que le aqueja a ella y a su pueblo.
Esta evolución se hace interesante en cuanto a que ella toma cartas en el asunto, que ya no es la estereotipada princesa que espera a que sea el príncipe el que haga todo y la rescate, en este caso, ella asume que también tiene arte y parte en la conclusión del nudo de la trama.
Sin embargo el final es un tanto abierto, lo que da a entender que tal vez venga una segunda parte. Me pareció entretenida, no puedo decir que es una historia excelente, pero por lo menos cumple su cometido. La recomiendo.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre 2012

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