Con muchos elementos que la harían una gran película, entre ellos
un buen reparto de actores, nos llega “Los inmortales” una trama
con una estética bastante peculiar, similar, como alguien me
comentó, a un video de Lady Gaga, y una historia que por ser
tan enrevesada termina siendo aburrida y de poco interés por querer
saber qué va a pasar.
Sí,
lamentablemente me sentí estafado en cuanto a lo que pagué por
ella, y para colmo de males, se me cayó mi bandeja al piso dejándome
sin refresco y con la mitad de las cotufas en el envase (eso
me dolió), con lo cual me hubiese dedicado a comer un poco y
con la masticada haber amortiguado lo aburrido de la trama.
Tenía
secuencias de pelea similares a las de la película “300”
es decir, gente peleando que quedaba suspendida en el aire para luego
recibir un lanzazo certero y morir, pero esta clase de secuencias
quedaba opacada ante el ridículo de las armaduras de pelea: una
extraña mezcla de elementos que les hacían parecer una extraña
mezcla de personajes de carrozas de carnaval con enemigos sacados de
los malos de las caricaturas espaciales (en
especial de robots) de los años ochenta.
La
trama era sobre una guerra entre humanos ante la cual el dios Zéus
quería evitar participar para instigar a los humanos a creer en los
dioses y al mismo tiempo hacer que los dioses tuviesen más fe en los
humanos. Lamentablemente es una película aburrida.
Me
sentí decepcionado, la trama daba para más, el reparto daba para
más, los efectos especiales, que daban reminiscencias de la película
300 daban para más, pero es una película sosa y sin fuerza,
que no deja nada. Mucho abuso de lo digital y del espectacularismo de
los efectos especiales pero sin solidez en la trama y mediocre
historia y diálogos.
Un
nudo lugar común es el del protagonista cuyo deber es el de proteger
a una mujer sacerdotisa que tiene visiones acerca de lo que sucederá
en el futuro, que durante la travesía de escape termina enamorándose
del protagonista acostándose con él para que luego ella termine
viendo cómo se cumple su profecía en la que el malo cae pese a que
ella ya dejó de estar consagrada al templo por su virginidad. Tramas
como El Rey Escorpion, El príncipe de Persia las
Arenas del Tiempo, Conan el Bárbaro (bastante
mala también),
la plantean y, al parecer estos guerreros de la antigüedad ya no
tienen nada mejor que plantear, se están quedando sin originalidad.
¿Recomendarla?
No me quedan ganas. No soy de aquellos que dicen: No vaya a verla.
Sin embargo, prefiero decirle “espere a verla en cable”, así
usted tendrá la oportunidad de cambiarla si le aburre , porque, a
pesar de que salirse del cine es una opción, usted habrá perdido lo
que pagó por ella en la taquilla y eso, considerando la crisis
actual, le pega a más de uno (yo
soy uno de ellos).
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo
en enero de 2012

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