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lunes, 20 de abril de 2020

Resident Evil 5: La Venganza



Más de lo mismo, pero con elenco de ediciones anteriores: Es lo primero que diré al respecto de esta nueva entrega. Un inicio interesante, por sus efectos especiales y por la forma en que cuenta lo que pasa o pasó al inicio. Luego, más de lo mismo, más de lo mismo y para rematar, algo más de lo mismo pero con suspenso, acción y muchas balas, claro está.
Quisiera decir que hubo algo que cautivase o que fuese diferente en esta entrega de las anteriores, pero es más de lo mismo, no aporta nada, nos indica que la trama está en pausa, que no avanza, es más de lo mismo.
¿Suena repetitivo que diga tantas veces “más de lo mismo”? Eso mismo fue lo que sentí estando en el cine. Aparecieron de la nada personajes de las tramas anteriores, se unieron a la acción, algunos perecieron, otros no se supo si van a aparecer de nuevo “hiperclonados” (neologismo 100% mío).
No digo que sea una mala película, pero sí que no aporta nada nuevo, que no dice nada diferente, que es la misma fórmula, es decir, la vez pasada nos sirvieron una tortilla de huevos con papa, jamón y queso, en esta entrega nos sirvieron una de huevos queso, papa y jamón.
Espero que ya en la siguiente entrega, que quedó anunciada casi que con bombos y platillos, ya haya un final digno para la saga, ya me siento literalmente obstinado de estas sagas que son estiradas innecesariamente sin llegar a ningún punto, lo mismo que pasó con la entrega anterior de Terminator, una horrible manía de arruinar con los pies lo que hacen con las manos.
Vale la pena verla en cine en cuanto a que tiene buenos efectos especiales y que tiene acción, pero nada más. Si usted va a verla no se perderá de nada nuevo. Así que véala o no en cine, no se pierde de mucho, sólo esperar a que termine la trama, yo recomendaría no verla en cine para no seguirle el juego a quienes por el verdadero residente maligno “el cochino dinero” estiran una buena historia hasta el cansancio para que nos sintamos que somos unos zombies yendo al cine.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2012

El vengador del Futuro



Siendo un refrito (“remake”) de una película que imagino debe tener ya sus veinte años como mínimo (no quise investigar para no sentirme viejo), y que de cuando en cuando repiten en cable esta me generó gran expectativa, sobre todo por el hecho de que aquella, en su tiempo, causó furor y fue incluso una película de culto, tanto por sus efectos especiales como por su trama y por la inmortal escena de la chica de tres senos (que también aparece en esta nueva entrega).
Esta nueva entrega viene con muchas cosas interesantes, además de la nueva carga de efectos especiales, que la hacen un interesante espectáculo visual, una historia totalmente replanteada, pero que conserva puntos esenciales y hace guiños a la anterior. De hecho, esta tuvo algunos diálogos interesantes, con algo de filosofía incluso, sobre la realidad y el ser, algo que me hizo recordar un poco lo ya planteado por Matrix sobre qué tan real es lo que percibimos a través de los sentidos.
En este caso se toca mucho la cuestión de la opresión y el hecho del constante aumento de la brecha entre clases sociales. Es una historia de suspenso constante a un ritmo muy bien llevado. El personaje que se roba el show es la supuesta esposa del protagonista, de verdad considero que esta actuación fue sumamente espectacular y es la que le da la verdadera sazón a la trama.
Como dije, los puntos de crítica que toca sobre la opresión son interesantes, puesto que apunta hacia la superpoblación y la imposición de soluciones arbitrarias que hacen los Estados para resolverlas.
La escena más interesante, a mi modo de ver, es la del encuentro del protagonista con el líder de la resistencia, es donde se da el diálogo de mayor profundidad el que le da la nueva impronta a esta película. Me hizo recordar aquella frase de Las Mil y una Noches que decía: Dios le da al hombre la oportunidad de arrepentirse hasta el último minuto de su vida.
La recomiendo ampliamente, es para verla, comentarla y compararla, particularmente esta me gustó más.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en agosto 2012

domingo, 19 de abril de 2020

Los inmortales



Con muchos elementos que la harían una gran película, entre ellos un buen reparto de actores, nos llega “Los inmortales” una trama con una estética bastante peculiar, similar, como alguien me comentó, a un video de Lady Gaga, y una historia que por ser tan enrevesada termina siendo aburrida y de poco interés por querer saber qué va a pasar.
Sí, lamentablemente me sentí estafado en cuanto a lo que pagué por ella, y para colmo de males, se me cayó mi bandeja al piso dejándome sin refresco y con la mitad de las cotufas en el envase (eso me dolió), con lo cual me hubiese dedicado a comer un poco y con la masticada haber amortiguado lo aburrido de la trama.
Tenía secuencias de pelea similares a las de la película “300” es decir, gente peleando que quedaba suspendida en el aire para luego recibir un lanzazo certero y morir, pero esta clase de secuencias quedaba opacada ante el ridículo de las armaduras de pelea: una extraña mezcla de elementos que les hacían parecer una extraña mezcla de personajes de carrozas de carnaval con enemigos sacados de los malos de las caricaturas espaciales (en especial de robots) de los años ochenta.
La trama era sobre una guerra entre humanos ante la cual el dios Zéus quería evitar participar para instigar a los humanos a creer en los dioses y al mismo tiempo hacer que los dioses tuviesen más fe en los humanos. Lamentablemente es una película aburrida.
Me sentí decepcionado, la trama daba para más, el reparto daba para más, los efectos especiales, que daban reminiscencias de la película 300 daban para más, pero es una película sosa y sin fuerza, que no deja nada. Mucho abuso de lo digital y del espectacularismo de los efectos especiales pero sin solidez en la trama y mediocre historia y diálogos.
Un nudo lugar común es el del protagonista cuyo deber es el de proteger a una mujer sacerdotisa que tiene visiones acerca de lo que sucederá en el futuro, que durante la travesía de escape termina enamorándose del protagonista acostándose con él para que luego ella termine viendo cómo se cumple su profecía en la que el malo cae pese a que ella ya dejó de estar consagrada al templo por su virginidad. Tramas como El Rey Escorpion, El príncipe de Persia las Arenas del Tiempo, Conan el Bárbaro (bastante mala también), la plantean y, al parecer estos guerreros de la antigüedad ya no tienen nada mejor que plantear, se están quedando sin originalidad.
¿Recomendarla? No me quedan ganas. No soy de aquellos que dicen: No vaya a verla. Sin embargo, prefiero decirle “espere a verla en cable”, así usted tendrá la oportunidad de cambiarla si le aburre , porque, a pesar de que salirse del cine es una opción, usted habrá perdido lo que pagó por ella en la taquilla y eso, considerando la crisis actual, le pega a más de uno (yo soy uno de ellos).
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en enero de 2012 

Malas enseñanzas



Creo que esta película serviría de un clarísimo ejemplo en una versión mucho más actualizada del libro de José Ingenieros “El hombre mediocre” quiere decir a sus lectores. Malas enseñanzas (Bad teacher) es una historia híbrida entre comedia romántica y mediocre comedia.
Esta historia tiene uno que otro chiste que hace sonreír, pero nada que resulte trascendente ni original, como trama es mediocre ya que no deja ninguna clase de reflexión ni moraleja, y el supuesto cierre romántico o amoroso de la trama deja mucho que desear por ser tan mediocre, pero tan mediocre que da pena ajena por los actores del reparto que se atrevieron a hacer tal caracterización. El final es así como un: Ya que no conseguí lo que quería, me conformo contigo y bueno, decido que seré feliz, no importa que haya hecho daño ni que me haya hecho daño a mí.
Como dije antes, no tiene ninguna clase de mensaje, es solo una historia que pretende ser comedia pero que raya mucho en lo bobo por ser una trama sin mucha creatividad, diseñada sólo para ser comercial, y no da más, no dará más.
De verdad que me sentí estafado cuando la vi, da pena asomarme a ver esta clase de trabajos, no sé si es porque leí a Ingenieros que me siento así, pero me pareció una apología a la mediocridad.
Otro detalle de las subtrama: La típica “naturalidad” y ligereza con la que el cine norteamericano suele mostrar la drogadicción y hacerse cómplice de ella, un claro mal ejemplo que forma parte de la trama porque es parte de su “comicidad”, parodiando un poco las líneas de la película Gi-Joe: El problema no es que fumes drogas sino que no te sorprendan mientras las fumas.
Siempre suelo decir que nunca le digo a nadie “no vayas a verla”, en este caso, recomiendo como siempre espera a verla en cable y, si tienes dos horas para perder, puedes quedarte a verla, no te dejará nada, y tal vez, tal vez te haga sonreír un poco.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine

Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en octubre de 2011

La pontífice



Basada en una de tantas leyendas sobre la Iglesia Católica, en la que se dice que hubo una mujer que llegó a ser papisa, conocida como la “papisa Juana”, a raíz de la cual todo nuevo papa, por tradición debe sentarse en una silla donde le queden sus partes nobles expuestas al tacto de varias personas que deben pasar, tocar y decir “aquí hay papa para rato”, nos llega esta película, la Pontífice.
Lo primero que hago cuando alguien me refiere tal historia es, además de pedirle que me diga cuál es la prueba fehaciente de tal hecho, es preguntarle cosas como: ¿Sabías que Gregor Mendel era un monje? ¿Que quien elaboró la teoría del Big Bang era también un religioso? ¿Que la Iglesia cuenta con uno de los observatorios más grandes del mundo? ¿Sabías que en la Edad Media fue la Iglesia Católica la que hizo surgir las universidades? Todas estas preguntas como preámbulo a mi pregunta de si realmente creen que este tipo de paparruchas sin fundamento y sobre todo en la existencia de una prueba tan absurda como esa.
Con respecto a la película como tal debo decir varias cosas: Creo, y no sé si es porque estoy demasiado acostumbrado al cine norteamericano, que el primer pecado de esta producción es el de ser demasiado lenta y explicativa, lo cual la hace verdaderamente aburrida en muchas escenas.
El segundo: Ya es fórmula probada que el escándalo causa buen impacto en la taquilla, pero como dijo Jesús hace más de dos mil años: Al que haga caer a uno de estos pequeños que creen en Mí, mejor le sería que le amarraran al cuello una gran piedra de moler y que lo hundieran en lo más profundo del mar. ¡Ay del mundo a causa de los escándalos! Tiene que haber escándalos, pero, ¡ay del que causa el escándalo! (Mt 18, 6-7).
Es cierto que en la Edad Media la Iglesia tuvo algunas horas negras, pero en esta Edad fue cuando el Esplendor de esta institución hizo nacer a la sombra de sus catedrales a las Universidades actuales, así que, poner al Papa tan bruto y desubicado, no resulta creíble nunca, sobre todo, porque en aquel momento el Papa gozaba de mayor poder e influencia, mantenerse en el poder era difícil, siempre lo ha sido, pero en ese momento había un juego de intereses mucho más profundo.
Toda manifestación religiosa durante la película es presentada como oscurantista, los religiosos aparecen como desubicados y desconectados de la realidad, o amantes del poder y capaces hasta de matar por obtenerlo.
Tal y como lo comenté en “La otra mujer del Rey”, existe ahora una tendencia a querer reescribir la historia de Europa dejando de lado los grandes aportes que ha hecho la Iglesia, los cuales no quieren ser reconocidos, pero no se puede tapar el sol con un dedo.
No la recomiendo para ver en cine, prefiero decirle que la vea cuando salga en televisión y, si logra llegar hasta el final, y si alguna duda se le presenta, por favor pregutne a su sacerdote más cercano o investigue bien en los archivos históricos de la Iglesia, existen sitios web como la Biblioteca Apostólica Vaticana, que contienen excelente registros al respecto.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en octubre de 2011

Piratas del Caribe 4, Navegando en Aguas Misteriosas



De nuevo Disney nos trae otra entrega de su taquillera, saga de Pirtatas del Caribe. “Piratas del Caribe 4, navegando en aguas misteriosas”. Dedicada a la búsqueda de la fuente de la eterna juventud. Para empezar, esta película puede verse sin tener en cuenta las anteriores, algo que le da cierto mérito, porque no me hizo sentirme perdido debido a que, por alguna extraña razónd el universo he visto la uno, la dos y ahora la cuatro, pero nunca he podido ver la tercera.
Es una película bastante graciosa, más de lo mismo en cierta forma. Podríamos decir que con las ya “acostumbradas” peripecias del capitán Jack Sparrow, esta vez encontrándose con un viejo amor del pasado a quien él alguna vez conoció en un convento antes de que ella hiciese sus primeros votos. Él entró allí huyendo, y, confundido, pensó que entraba a un “burdel” ya que, según él eso “suele suceder”.
Luego él comenta que en el primer “encuentro amoroso” con esta mujer pirata ella demostró mucha pericia en su desempeño como para que fuese una primera vez. Menciono esto porque todos sabemos que el mayor número de asistentes a este tipo de películas son niños.
Como historia es entretenida, como trama, no deja nada, es simplemente para entretenimiento, con excelentes efectos especiales, muy buena fotografía, vestuario, la imagen de Barbanegra era espectacular. Las sirenas eran muy lindas, me fascinó una sirena morena que apareció ahí.
El elemento religioso estuvo presente ahí, de una u otra forma: Señales de la cruz; un misionero que quería salvar el alma de Barbanegra, diálogos que hablaban de redención, sobre el destino y la posibilidad de controlarlo; rituales mágicos, cálices, etc.. Todos tenemos un lado religioso, nos guste o no admitirlo.
Como película, es entretenida, como historia, no me parece una historia trascendente, sin embargo, como entretenimiento cumple su función que es la de entretener y divertir, no me sentí estafado por haberla visto en cine, pero tampoco creo que sea una historia que vaya a cambiar mi vida.
Maiquel Yojánider Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en julio de 2011

Sólomon Kane, cazador de demonios



Teología distorsionada, o versión extremadamente libre de la teología, fue lo que se me ocurrió para empezar la crítica de esta película. Solomon Kane, cazador de demonios, es una película “medieval” de un pirata corsario que, antes de perpetrar un robo tiene un encuentro con la muerte, como personaje, quien le dice que tiene planes para él, y quiere llevárselo, es decir, un hombre que huye de la muerte.
En esta primera huída, decide entrar en un monasterio, de donde por supuesto lo echan (más porque la trama tenía que avanzar que por la certeza de los argumentos que ahí le dan), para luego iniciar una errante peregrinación y encontrar cuál es su destino.
El elemento religioso, como pueden ver, se deja ver desde un principio, pero suena más a esas historias propias de la mitolgía celta o de las leyendas inglesas que a algún contenido propiamente cristiano, algo así (ojo que sólo es un ejemplo) como si hubiesen puesto a un samurai a recorrer el mundo con una patineta para cazar buitres, perdón, pero no se me ocurre otro ejemplo.
Las coreografías de pelea aunadas con la musiquita de fondo eran propias del héroe que va a ganar, pero se veían demasiado fingidas y el héroe en cuestión se veía demasiado autosuficiente. El personaje sorpresa, es decir, el enmascarado fue rápidamente descubierto por un amigo que me acompañó al cine, claro, un minuto antes que yo, puesto que les juro que me habría dado cuenta, era demasiado obvio.
Entiendo que la trama exigía que el hombre fuese echado del monasterio, la trama debía continuar, pero que pongan a Dios como un ser que quiere que alguien recurra a la violencia para encontrar su destino de ser un “cazador de demonios” (que por cierto, no es tampoco un título muy ajustado a la trama), no me cuadra mucho. Dios es amor, y punto, y Jesús jamás recurrió a la violencia.
Los efectos especiales fueron más que todo computarizados, la ambientación y la fotografía eran interesantes, más me sigue pareciendo que es una historia a la que le falta gancho o que debió haber sido contada de otra manera.
Si me preguntan, digo que es regular a mala, y que es mejor esperar a verla en cable, cuando se tiene el control en la mano y no para lamentarse por lo que se paga de entrada.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en diciembre de 2010