Acoso del más allá (100
Fet), es una película que pretende ser aterradora, o de
suspenso, que trata de una mujer que tiene un arresto domiciliario
por haber matado a su marido, en defensa propia, porque este era un
policía abusivo que la trataba cual piñata. Situación ante la cual
ella debió defenderse y ahora, terminando los últimos dos años de
su condena, ella debe pasarlos bajo arresto domiciliario.
Hasta
ahí suena una trama razonable, la emoción de la película, o lo
atractivo de ella es que el esposo muerto regresó del más allá en
forma de un fantasma espectral para vengarse de ella. Durante la
película, ella deberá estar luchando contra sus apariciones en
medio de la incredulidad de un policía que la tiene vigilada.
Para
añadir más emoción a la cuestión, ella tiene en su pierna un
brazalete electrónico que no puede remover, el cual indica a los
policías cuando ella se sale del límite de seguridad: un radio de
treinta metros.
Una
de las primeras “moralejas” es la siguiente: ¿Tienes problemas
con alguna entidad espiritual? Por favor, no se te ocurra llamar a
algún representante de la Iglesia Católica, puesto que ellos lo que
harán será llevarse tu dinero, mientras muestran una afectada y
ridícula compasión, para decir que te comprenden, y luego se irán
dejándote a solas con tu muerto. Es que, de verdad, la pose del
sacerdote que apareció allí era tan afectada, tan fingida y tan
fuera de la realidad, que creo el director de la película nunca ha
entablado amistad con alguno por muy mediocre que este pueda llegar a
ser.
¿A
qué debes recurrir entonces? Pues combate el fuego con el fuego,
busca entonces libros de espiritismo, brujería y lo que se te
ocurra. Jamás a la Iglesia, eso no te ayudará, el padre está
demasiado ocupado en pensar en otras cosas que en prestar ayuda
espiritual, y lo más importante: no importa que en teoría deba
proclamar al Dios vivo y verdadero, y que sea seguidor de Jesús,
ante cuyo nombre toda rodilla se dobla en el Cielo y en la tierra
(cf. Hech
4,12; Fil 2,10).
Se
nota la diferencia en la calidad actoral de la protagonista, y del
coprotagonista, es decir, el policía encargado de vigilarla, se ve
que la actriz hizo su papel, pero el guión no le daba para más. De
hecho, a mi modo de ver estaba cargado de muchas justificaciones que
la hacían aburrida y predecible.
No
me pareció una película digna de ir a verse en cine, creo que es de
esas que uno ve cuando no tiene nada más que hacer y se pone a verla
por el simple hecho de ver algo, es decir, no deja nada, el final es
bobo, las justificaciones son tontas. La escena clímax resulta
ridícula, tanto por el exceso de efectos de computadora, como por el
careo final entre el protagonista y el fantasma.
Entonces,
como le recomendación le dejo esto, si va a verla, y tiene una
segunda opción, opte por la segunda, no se arrepentirá.
Maiquel Yojáinder
Machado Palmar, periodista /crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela, en febrero de 2011

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