Basada en una serie de los años sesenta, contemporánea con la del
Batman barrigón de traje azul (Adam West), nos llega esta entrega
cinematográfica que busca revivir a este héroe enmascarado,
altamente popular, sobre todo porque fue la serie que lanzó al
estrellato a Bruce Lee, quien era el intérprete de Kato, nos llega
esta entrega de “El Avispón Verde”.
Lo
importante de comentar el hecho de provenir de los sesenta es que, en
aquellos tiempos el Batman barrigón de traje azul era un héroe
“legal”, que inspiraba confianza en su gente, y fue en el cómic
cuando ese Batman se tornó oscuro y se hizo un personaje de dudosa
reputación. Es decir, que el Batman “caballero de la noche”, le
picó adelante en el cine en cuanto a eso de ser un héroe bajo
sospecha.
Este
elemento de la sospecha es manejado muy inteligentemente, de hecho,
la imagen que le dan es la de un héroe no convencional más que la
de un héroe dudoso, ya que esta imagen es manejada con mucha ironía,
lo que hace que el guión sea fresco y la imagen del héroe no luzca
para nada la de un héroe cliché.
La
mención sobre la prensa, su poder y su capacidad de utilizarse para
el bien o para el mal, en cuanto a ser tendenciosa, es también un
excelente punto a su favor. No es el tema central de la trama, pero
en sí es un nudo importante de ella, y le da un cierto valor añadido
que le quita un poco el adjetivo de “película comercial”.
La
vanidad y la envidia entre amigos también es algo que está
presente, de manera un tanto jocosa, pero en cierta forma deja su
mensaje, en cuanto a lo que puede significar la traición y la
capacidad de sobreponerse a las ofensas hechas por el otro.
No
es una película que va a cambiar su vida, pero sí una que contiene
una alta carga de escenas chispeantes y llenas de ironía, me encantó
verla, me relajó, que es bastante importante.
Como
le digo, no cambiará su vida, pero sí le recomiendo verla.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela, en febrero #2020


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