Es una película con un contenido bastante
interesante en cuanto a lo que plantea, pero al mismo tiempo lo hace
de una forma que puede prestarse a varios relativismos morales, y
también a falsas absolutizaciones, por lo cual considero no debe
quedar sin que sea discutida en familia.
En
un primer lugar, pone
a la ciencia en una línea ética bastante
difusa, sobre todo cuando dice: “la gente
quiere los resultados de la ciencia y sus logros, pero no las
interrogantes que ella se plantea”, para luego dice que “la
ciencia en sí no es buena ni mala” sino que depende del uso que se
haga de ella, y luego empezar a caminar por el filo de la navaja en
cuanto a que plantea temas como revivir a los muertos, en este caso
mascotas, y he ahí donde se empieza a dejar entrever el relativismo
en cuanto al papel que puede jugar la ética (y
la religión, aunque en este caso, gracias a Dios no se menciona y no
sufre ataques), en cuanto a los
límites que la ciencia debería tener.
Se
plantea el hecho de lo incomprendido, de lo no resuelto aún, y la
actitud de las personas frente a lo desconocido, aunque, como les
dije, forzando el siempre reñido límite entre lo que es transgredir
los límites de la ética, la moral y ley natural y lo que la
religión podría decir, cuando da su parecer, pero sin caer en
fanatismos u oscurantismos.
Otro
mensaje que me pareció muy malicioso fue respecto al hecho de que el
protagonista se plantea la posibilidad de “dejar ir” a su ser
querido fallecido, y le pregunta a su papá, ¿crees que debo dejarlo
ir? Y el papá le responde: A veces los adultos no tenemos idea de lo
que decimos.
Es
una historia oscura, lo cual no la hace una mala historia (porque
de hecho, me gustó), pero están presentes varios elementos
que habría que examinar con pinza. Es cierto que en el mundo hay
muchas cosas que no son buenas ni malas, sino que dependen del uso
que se hace de ellas, es por ello que el criterio cristiano nos
orienta hacia buscar la sabiduría que viene de Dios para poder
discernir en todo momento qué es lo que es realmente correcto y
agrada a Dios (1Tes
5,21), por supuesto que sin caer en fanatismos, ni en querer
hacer que nosotros somos quienes mejor interpretamos lo que Dios
quiere.
Para
resumir: Es una película digna de ser discutida en una clase de
ética y valores, y de ser un punto de partida para un debate sobre
moral cristiana y cientificismo secular. Tiene muchos elementos que
pueden dar pie a varios temas, es una historia que luce infantil pero
no lo más adulta de lo que imaginamos. Propone el hecho de usar la
ciencia con las premisas correctas, incluido el amor, en vez de otras
premisas que pueden alterarl la variable, pero el hecho sigue siendo
que disfrazadas de buenas intenciones actualmente se cometen muchos
abusos e irrespetos contra la vida en nombre de la ciencia.
Remite
mucho al clásico de Mary Shelley, Frankenstein, porque plantea
algunas de las mismas interrogantes y cuestionamientos sobre la
ciencia y su capacidad de forzar las leyes naturales. Les dejo
también en las ilustraciones un par de detallitos que me resultaron
inquietantes y que los dejo para que usted saque su propia
conclusión, porque son símbolos contrapuestos.Vaya a verla, y
prepárese luego para discutirla en familia. Sus hijos necesitarán
una orientación cristiana al respecto. También es laudable el hecho
de que haya sido hecho con la técnica del “stop motion”.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en noviembre de 2012

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