martes, 21 de abril de 2020

Frankenweenie

 

Es una película con un contenido bastante interesante en cuanto a lo que plantea, pero al mismo tiempo lo hace de una forma que puede prestarse a varios relativismos morales, y también a falsas absolutizaciones, por lo cual considero no debe quedar sin que sea discutida en familia.
En un primer lugar, pone a la ciencia en una línea ética bastante difusa, sobre todo cuando dice: “la gente quiere los resultados de la ciencia y sus logros, pero no las interrogantes que ella se plantea”, para luego dice que “la ciencia en sí no es buena ni mala” sino que depende del uso que se haga de ella, y luego empezar a caminar por el filo de la navaja en cuanto a que plantea temas como revivir a los muertos, en este caso mascotas, y he ahí donde se empieza a dejar entrever el relativismo en cuanto al papel que puede jugar la ética (y la religión, aunque en este caso, gracias a Dios no se menciona y no sufre ataques), en cuanto a los límites que la ciencia debería tener.
Se plantea el hecho de lo incomprendido, de lo no resuelto aún, y la actitud de las personas frente a lo desconocido, aunque, como les dije, forzando el siempre reñido límite entre lo que es transgredir los límites de la ética, la moral y ley natural y lo que la religión podría decir, cuando da su parecer, pero sin caer en fanatismos u oscurantismos.
Otro mensaje que me pareció muy malicioso fue respecto al hecho de que el protagonista se plantea la posibilidad de “dejar ir” a su ser querido fallecido, y le pregunta a su papá, ¿crees que debo dejarlo ir? Y el papá le responde: A veces los adultos no tenemos idea de lo que decimos.
Es una historia oscura, lo cual no la hace una mala historia (porque de hecho, me gustó), pero están presentes varios elementos que habría que examinar con pinza. Es cierto que en el mundo hay muchas cosas que no son buenas ni malas, sino que dependen del uso que se hace de ellas, es por ello que el criterio cristiano nos orienta hacia buscar la sabiduría que viene de Dios para poder discernir en todo momento qué es lo que es realmente correcto y agrada a Dios (1Tes 5,21), por supuesto que sin caer en fanatismos, ni en querer hacer que nosotros somos quienes mejor interpretamos lo que Dios quiere.
Para resumir: Es una película digna de ser discutida en una clase de ética y valores, y de ser un punto de partida para un debate sobre moral cristiana y cientificismo secular. Tiene muchos elementos que pueden dar pie a varios temas, es una historia que luce infantil pero no lo más adulta de lo que imaginamos. Propone el hecho de usar la ciencia con las premisas correctas, incluido el amor, en vez de otras premisas que pueden alterarl la variable, pero el hecho sigue siendo que disfrazadas de buenas intenciones actualmente se cometen muchos abusos e irrespetos contra la vida en nombre de la ciencia.
Remite mucho al clásico de Mary Shelley, Frankenstein, porque plantea algunas de las mismas interrogantes y cuestionamientos sobre la ciencia y su capacidad de forzar las leyes naturales. Les dejo también en las ilustraciones un par de detallitos que me resultaron inquietantes y que los dejo para que usted saque su propia conclusión, porque son símbolos contrapuestos.Vaya a verla, y prepárese luego para discutirla en familia. Sus hijos necesitarán una orientación cristiana al respecto. También es laudable el hecho de que haya sido hecho con la técnica del “stop motion”. 
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en noviembre de 2012

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