domingo, 26 de abril de 2020

50 sombras de Grey



Pero a los que tienen su corazón apegado
a sus inmundicias y a sus horrores,
les costará cara su conducta,
palabra de Yavé.
Ezequiel 11,21
Bueno, la vi, dada la alharaca que se ha formado en torno a las novelas (las que francamente no he leído aún, no quise malgastar dinero en comprarlas y no tenía a nadie conocido que me las prestase) así que me parece interesante dar una perspectiva de valores sobre la trama.
Lo primero que debo decir es que al verla recordé al protagonista de una novela que leí en los noventa, El Diario secreto de Lazlo, Conde Drácula (The Secret Life of Laszlo, Count Dracula, cuyo autor, Roderick Anscombe, es un reputado psicólogo). En esta novela el protagonista confiesa que a él le parecía tan hermoso hacer lo que hacía (matar y beberse la sangre de sus víctimas) que no entendía cómo a alguien no le pudiese parecer hermoso lo mismo. Creo que esta producción está salpicada por un concepto similar: una visión distorsionada de la realidad que disfraza de algo bueno a unas prácticas sexuales a todas luces distorsionadas.
Se sabe que la película (más la novela) es famosa por exponer el sadomasoquismo. La trama es que el multimillonario Grey se interesa en la desabrida protagonista y mientras intenta hacer que firme un contrato para que ella se deje apalear como una grandísima idiota, le va regalando objetos Apple y un carro (creo que con la pelazón actual hasta yo me dejo apalear por un carro, una Mac y un Iphone). El nudo de la trama es que ella se enamora del protagonista, y él no quiere enamorarse ni romance porque tiene “50 sombras” que le persiguen, okey, ya supe el misterio del título y no me quedó interés en saber cuáles eran.
Deja mucho que desear, y me resultó bastante tediosa y revulsiva. Una de las películas más famosas que llegó a rozar el sadomasoquismo (ya al final, cuando la relación pasional llegó a la cumbre y no pudo dar más) es 9 semanas y 1/2, pero esa película tuvo muchísimo más para dar. Entre las grandes mentiras que tiene, están: se supone que el millonario ejerció el papel de “sumiso” por quince años, aún así no tiene ni media cicatriz en el cuerpo, él la azota con látigo de cuero, y en las escenas posteriores sigue con la piel igual de blanca. El aura de elegancia y supuesto encanto que le ponen a la relación de apaleador y apaleada, cuando bien sabemos que ya salen constantes noticias de “accidentes” de personas que estúpidamente están poniendo en práctica lo que dice la dichosa novela.
El final quedó tan absurdo y tan laxo que no me di cuenta de que había terminado hasta que salieron las letras y encendieron las luces de salida. Imagino que es el anuncio anuncio (aunque me sonó más a amenaza), de que habrá una segunda parte. Pude ver que no era el único aburrido en la sala. Había dos jóvenes chicas en mi misma fila que constantemente encendían las pantallas de su celular y podía oírse a distancia varias voces femeninas hablando en voz baja.
No pasa de ser un fenómeno comercial. Es triste saber que una cosa como esta, que cosifica a la mujer, al sexo como tal y su naturaleza de instrumento de expresión de amor, por una relación artificial, distorsionada, donde la genitalidad pierde el sentido y por ello se tiene que recurrir a “aderezos” más fuertes para producir alguna sensación de excitación esté calando tanto actualmente, pero luego recuerdo que viene precedida por diez años de reguetón, con letras del tipo “azotarte por tu mala conducta, pero el problema es que te gusta”, “tú eres mi cachorrita mamá, yo soy tu perro y voy a morderte”, que estamos en el país donde las mujeres hacen lo que sea para ponerse siliconas; los clasificados de prostitución abarcan enormes cantidades de centímetros por columna y en internet abundan las páginas de servicios sexuales; abundan las fotos de niñas exhibiéndose, ya desde pequeñas, en poses sexuales en Facebook, y en donde la violencia intrafamiliar abunda. También es bueno mencionar que hay un grupo Facebook llamado “las sumisas de Grey”
Como le dije, como película no es un gran qué, simplemente es precedida por una gran maquinaria comercial, creo que su principal falla es el guion, simplón, pasé la película suplicando para que se terminase. Si usted va a verla, que conste que se lo advertí
Como nota adjunta, a manera de glosario, dejo este fragmento de “Valoración Moral, del autor Ramiro García: En cuanto desvia­ción sexual, es la inclinación a la satisfacción erótica infligiendo a los demás dolor (físico o psicológico). Es considerado, a veces, como una exaltación pato­lógica de la voluntad de dominio y de agresividad. se observan en la edad infantil. Puede tener su origen en la no superación del complejo de Edipo.
El masoquismo es el reverso. La satisfacción sexual se busca en el dolor su­frido. El mismo individuo se inflige, a veces, el dolor, o bien se busca padecerlo a través de otro. El masoquismo se expresa en la sumisión completa y absoluta al otro, del cual se acepta cualquier insulto, afrenta o tormento.
Sadismo y masoquismo se asocian con frecuencia. Son desviaciones comple­mentarias que a veces se describen como una desviación bipolar: el sadoma­soquismo. La excitación sexual producida por el dolor infligido o sufrido puede realizarse a través de formas muy diversas, desde las más larvadas a las más crueles y brutales.
“...el sadismo y del fetichismo, que desvirtúan el auténtico y delicado sentido del amor entre los esposos, pueden llevar a una búsqueda egoísta del placer y reducen la persona humana a la condición de un mero instrumento” (J.L. Soria Saiz).

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en febrero de 2015

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