Oblivion podría ser una historia para comenzar una discusión
filosófica acerca de la seguridad que nos da la rutina, de que ella
muchas veces, con la seguridad que nos brinda nos da la sensación de
control, y que muchos de nuestros desconciertos actuales suceden
cuando se nos rompe la rutina y se nos saca de nuestra propia
seguridad para confrontar otra realidad que, por ser nueva nos
desconcierta.
En
este mundo vivimos con ciertas “seguridades” que nos dan la
sensación de control. En el caso de Oblivion la rutina
empieza por un par de delegados en una misión que tienen la tarea
rutinaria de mantener una estructura, y para hacer esta misión se
les “borró la mente” de forma preventiva.
Esta
historia nos presenta inicialmente un equipo al que se le pregunta
rutinariamente si son un equipo efectivo en su misión, se le
dan límites que no deben transgredir y cual ratones de laboratorio
en un laberinto controlado, ejecutan su labor todos los días.
Otro
momento para ser recordado es el hecho de que se planteen los limites
de la vida, cuando el hombre reconoce que hay fuerzas superiores a
las de él, pero que hay alguien que pretende sustituir a Dios
aprovechándose de ese reconocimiento humano, y erigiéndose como un
dios.
Como
le digo, es una historia de la cual se puede dar una discusión
interesante sobre la rutina, como historia no es especialmente
impresionante ni considero sea una que voy a recordar por siglos con
emoción. No digo que es una mala película, tan solo digo que es una
historia interesante pero sin mayores cualidades como para hacerla
trascendente como un clásico del cine.
Creo
que lo que la hace intrascendente es el hecho de el cómo fue
planteada, los nudos y giros de la historia pierden fuerza cuando se
empiezan a encontrar unos con otros en el hilo principal en medio del
espectáculo visual y los interesantes efectos especiales.
Pienso
que tenía más para dar, pero como le digo, al guion le falta fuerza
en algunas partes o en plantear mejor el por qué se llegó a donde
se llegó en la historia. También la forma de resolver los nudos
principales resulta algo floja.
Como
le digo, entretiene, da pie para una discusión, pero no por la
fuerza de su historia, sino por los planteamientos que tiene y que
hacen que a pesar de todo, como producto comercial, pueda verse pero
le elimina al mismo tiempo su trascendencia.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en junio de 2013

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