martes, 21 de abril de 2020

El origen de los guardianes


Es una bonita historia, que como tal, nos habla de la necesidad que tenemos de tener esperanza, y que muchas veces esa esperanza se basa en cosas que no vemos, en este caso, historias típicas del “folclor” del norte, las cuales son precisamente las que sustituyen en muchos casos el sentido verdadero que le da el cristiano a las celebraciones.
Había muchas cosas interesantes: Un San Nicolás más estilizado y con tatuajes, parecido más al llamado Espíritu de la Navidad, que ahora está tan de moda, el hombre de arena, que por un momento aparece su imagen en una pirámide, muy similar a la del dólar, un hada de los dientes, y un conejo de pascua medio guerrero.
La trama gira en torno a la aparición de un personaje muy temido por todos los niños “el coco” quien está urdiendo un plan para acabar con la esperanza en los niños, y como sucede siempre, tal como también suelen desarrollar una tesis parecida al hablar de la mitología (ver para ello Duelo de Titanes, parte uno y parte dos), los personajes pierden su fuerza cuando dejan de creer en ellos y el mal se impone.
Es una historia que deja clara la necesidad de tener fe, aunque siempre se refieren a ella como esperanza, creer en lo que no se ve, sólo que se trata de que los niños están dejando de creer en estos historias infantiles (en versión muy norteamericana en su mayoría).
Aparece un personaje “el hombre de la luna” que tiene cierto aire misterioso, nunca se muestra como tal, y es el que designa a los guardianes. Un interesante detalle fue que hiciesen un guiño respecto al “Ratón Pérez”, como parte de la “división latina”.
La cuestión en sí es esta: es parte de la naturaleza humana la necesidad de creer en algo, algo en lo cual se pueda basar para darle sentido a su vida, y una base sobre la cual comenzar para darle estabilidad. La cuestión es, ¿basamos nosotros los cristianos nuestra esperanza en mitos como estos y en historias infantiles para dejar de creer en la bondad? ¿Podemos o no los cristianos cambiar al mundo presentando “la novedad del Evangelio”?
Que si estas historias tendrán fin, no lo creo, porque son precisamente las que generan dinero, si las festividades que allí se mencionan tuviesen un sentido espiritual al estilo cristiano creo que no serían fomentados por esa poderosa industria comercial que nos hace ser consumistas y gastar dinero en nombre del mal llamado “amor”.
Si viviésemos por ejemplo una navidad al estilo cristiano, tendría un sentido espiritual que la enriquecería de otra manera, así que, estas historias nunca desaparecerán, todo lo contrario, bien sabemos que están siendo exaltadas cada vez más con la intención de apartarnos de lo cristiano. ¿O acaso no es el Espíritu de la Navidad una imagen que está siendo promovida por la Nueva Era?
En conclusión: Es una historia bonita, promueve valores sobre la esperanza, y en sí, las historias que defiende tienen también sus valores, no he de negarlo. Vale la pena verla y comentarla en familia. Mi mensaje como tal es este: Nuestros niños deben conocer estas historias infantiles y tener claro que son solo eso, historias infantiles, pero a la hora de creer y tener esperanza, deben tener muy pero muy claro que debe estar basada en quien es Amor, el Dios vivo y verdadero.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en diciembre de 2012

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