domingo, 19 de abril de 2020

Invasión del mundo, Batalla Los Ángeles



No me gustó... pensé que iba a ser mejor y terminó siendo una historia aburrida, con insípidos efectos especiales, muy similar a Día de la Independencia pero con una dosis cuádruple de patrioterismo norteamericano.
Un general de los marines retirado, (el mismo actor que hizo “Dos Caras” en Batman el caballero de la noche), quien cometió errores en combate que le hicieron perder algunos hombres, se ve, en el mismo lapso en que le anuncian su retiro, de nuevo inserto en un batallón, y bajo el mando de alguien mucho más joven que él y sin experiencia, yendo a combatir a los alienígenas que estaban invadiendo al mundo.
Al igual que en Día de la Independencia, los alienígenas no llegaron con buenas intenciones, sino que al parecer querían robarnos nuestra agua. Por lo tanto, querían colonizar. Según un “experto” de la propia película, la ley de la colonización es esa, llegar y acabar con los nativos de una civilización para imponerse ellos (similar a Día de la Independencia, sólo que el presidente no sale en esta).
Como dije, el soldado maravilla irá a Los Ángeles a dar la cara y combatir, en una zona donde se supone hay civiles en una estación de policía. Es en ese lapso donde cada vez más se pone más y más patriota la cosa, y ahí es donde el general retirado demuestra que es un hombre patriota, por encima de todo egoísmo personal.
Como era de esperarse, el hombre logra reivindicar su imagen, y no solo eso, sino que a pesar de haberlo hecho, vuelve a la carga para seguir sudando nobleza (a cada rato me preguntaba ¿cómo hacía para que cupiese tanta nobleza en tan pequeño cuerpo?). Vuelve al combate y, bueno, no me gusta contar los finales, sólo diré que es similar a Día de la Independencia, pero con final un tanto abierto y esperanzador.
Si quiere ir a verla, vaya, pero como siempre suelo hacer en estos casos, le recomiendo que si tiene otra opción vea la otra y espere ver esta por televisión, cuando tenga la posibilidad de cambiarla si, al igual que a mí, le aburre cuando la está viendo. Como le dije, los efectos visuales son insípidos, así que no lamentará usted no verla en cine, puesto que, eso sí debo reconocerlo, Día de la Independencia sí lograba impactar visualmente y sí valía la pena verla en cine, al menos por sus efectos especiales.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en abril de 2011

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