Creo que esta película va a dejar una profunda huella en la historia
del cine. Porque es un excelente material que suscitará discusiones
aún en el más escéptico de los escépticos. De nuevo la eterna
discusión acerca de si existe o no el Diablo (y por lógica, Dios),
vuelven en un guión inteligente y que llama mucho a la reflexión.
Es
una película orientada más hacia lo psicológico que a lo
espectacular, y creo esa es su primera y principal fortaleza, el
hecho de ser presentada desde el punto de vista del escepticismo y
conservar una línea que permite que el espectador pueda decidir si
cree o no, si acepta o no lo que la película argumenta como tema
central.
Hubo
muchos aspectos que se prestan a discusión y muchos que deben ser
resaltados: Presenta al Vaticano como lo que es, es decir, un centro
de irradiación cultural, que está a la vanguardia tecnológica, y
no como un centro de oscurantismo como muchas otras películas han
querido mostrar (las más recientes creo son las de Dan Brown);
muestra al Vaticano atento y vigilante de los problemas de la
actualidad, nos habla de la creciente y preocupante
descristianización del mundo, lo cual nos hace a todos cada vez más
vulnerables a los ataques del diablo y, lo más importante, habla de
la fuerza de la fe y la oración.
Nos
resalta un lado del exorcismo que busca enfocar lo serio de esta
realidad, que va mucho más allá de un mero argumento de películas
cinematográficas sino como algo que es real, que puede darse y que
no es tan perceptible como pensamos, puesto que el interés del
Diablo se basa en hacernos creer que no existe.
Es
importante reconocer también que el Diablo busca suplantar a Dios y
erigirse a sí mismo como Dios, al punto de hacer milagros y
prodigios cuando se hace pasar por cada uno de los ídolos que el
hombre se busca o inventa. La encarnación demoníaca que aparece en
un momento de la película se llama Baal, quien aparece en la Biblia
como un dios de la fecundidad, de la tierra, en la población de
Samaría (Ver 1
Reyes 18).
Lo
más interesante de este argumento de esta película es que, como se
anunció desde un principio, cuenta con la asesoría de exorcistas
del Vaticano, y que también los personajes que se muestran en ella
son exorcistas auténticos.
Si
quiere usted fortalecer su creencia o interesarse más por el tema,
si es escéptico, vaya a verla, le aseguro que le dará muchísimo
material para una buena y enriquecedora discusión. Por mi parte, la
recomiendo ampliamente, no es apta para menores de edad.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela, en marzo 2011
Citada también en otra publicación online:

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