Debo empezar por decir que me desilusionó, es más, me transmitió
esa sensación de que estaba “desinflándose”, que de haber
logrado captar mi interés fue perdiendo fuerza por la forma en la
cual iban resolviendo los nudos de la trama.
El
último exorcismo plantea una trama sumamente interesante: Un pastor
norteamericano que, cansado ya de la falsedad de los actos de
exorcismo que practicaba, decide invitar a un grupo de reporteros, a
través de cuyas cámaras se narra toda la película, para dar a
conocer a todos cómo era que practicaba estos falsos exorcismos.
En
medio de sus demostraciones recibe una carta con un “caso” de un
padre desesperado, por su hija poseída, y él decide tomarlo para ir
a demostrar, a manera de documental, lo que realmente sucedía cuando
él practicaba el exorcismo,
Hasta
ahí va bien ¿no es así? La cuestión es que, cuando llegan allí,
empieza a hacerse el nudo de misterio en cuanto a la veracidad o no
del asunto, y es que tal posesión resulta ser algo que realmente se
escapa de las manos del pastor, quien se da cuenta de que no tenía
nada planificado para esto.
Luego
de esto, vienen una serie de nudos en los cuales se deja entrever la
complejidad de la familia de la joven poseída, los trastornos y
problemas familiares, y algunos cabos sueltos que son los que hacen
más profundo el misterio y hacen que todos los participantes se
inquieten.
La
trama sigue así hasta llegar a un final “sorprendente” que
resulta “fatalista” y un tanto “bobalicón”, parecía un
reciclaje de una trama propia de los ochenta, esas en las cuales una
mujer es elegida, sin saberlo para una misión asignada por el mal.
Pienso
que pudo haber dado más, que pudo haber tenido giros que pudieron
haber sido explotados de una mejor manera, pero llegó un momento en
el cual me resultó un tanto aburrida, y que cayó en algunos lugares
comunes de las películas de los ochenta. Es una película de esas
hechas con una sola cámara, al estilo “Rec”, “La Bruja Blair”
y “El Ataque a los Mac Pherson”.
No
voy a negar que tiene suspenso, pero prefiero recomendarle, como
siempre hago en estos casos, a que la vea por cable, cuando usted
pueda tener la oportunidad de decidir si lo cambia o no.
Maiquel
Yojánider Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela, en diciembre 2010

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