domingo, 19 de abril de 2020

El último exorcismo



Debo empezar por decir que me desilusionó, es más, me transmitió esa sensación de que estaba “desinflándose”, que de haber logrado captar mi interés fue perdiendo fuerza por la forma en la cual iban resolviendo los nudos de la trama.
El último exorcismo plantea una trama sumamente interesante: Un pastor norteamericano que, cansado ya de la falsedad de los actos de exorcismo que practicaba, decide invitar a un grupo de reporteros, a través de cuyas cámaras se narra toda la película, para dar a conocer a todos cómo era que practicaba estos falsos exorcismos.
En medio de sus demostraciones recibe una carta con un “caso” de un padre desesperado, por su hija poseída, y él decide tomarlo para ir a demostrar, a manera de documental, lo que realmente sucedía cuando él practicaba el exorcismo,
Hasta ahí va bien ¿no es así? La cuestión es que, cuando llegan allí, empieza a hacerse el nudo de misterio en cuanto a la veracidad o no del asunto, y es que tal posesión resulta ser algo que realmente se escapa de las manos del pastor, quien se da cuenta de que no tenía nada planificado para esto.
Luego de esto, vienen una serie de nudos en los cuales se deja entrever la complejidad de la familia de la joven poseída, los trastornos y problemas familiares, y algunos cabos sueltos que son los que hacen más profundo el misterio y hacen que todos los participantes se inquieten.
La trama sigue así hasta llegar a un final “sorprendente” que resulta “fatalista” y un tanto “bobalicón”, parecía un reciclaje de una trama propia de los ochenta, esas en las cuales una mujer es elegida, sin saberlo para una misión asignada por el mal.
Pienso que pudo haber dado más, que pudo haber tenido giros que pudieron haber sido explotados de una mejor manera, pero llegó un momento en el cual me resultó un tanto aburrida, y que cayó en algunos lugares comunes de las películas de los ochenta. Es una película de esas hechas con una sola cámara, al estilo “Rec”, “La Bruja Blair” y “El Ataque a los Mac Pherson”.
No voy a negar que tiene suspenso, pero prefiero recomendarle, como siempre hago en estos casos, a que la vea por cable, cuando usted pueda tener la oportunidad de decidir si lo cambia o no.
Maiquel Yojánider Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en diciembre 2010

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