Intensa... es el primer adjetivo con el cual califico a esta
producción venezolana. La hora cero, una secuencia cinematográfica
que conjuga muchos elementos de los cuales se puede sacar
interesantes discusiones.
Un
matón a sueldo debe jugarse la vida para salvar al amor de su vida
de la muerte, para ello decide secuestrar una clínica privada y con
ello se desata toda una crisis con múltiples implicaciones, tan
sopresivas que hasta logran destapar ollas podridas de quienes
ostentan el poder.
Es
una trama adulta. Nos habla de la justicia callejera, en
contraposición a la justicia legal, me hizo recordar aquella frase
que dice: Cuando un hombre admite sus errores ante Dios, Dios mismo
cubre sus huellas, pero cuando no los admite, Dios mismo es quien
hace que se destapen para que se haga justicia.
Un
nudo importante de la trama es planteado en el contexto en el cual la
película de desarrolla: La huelga médica ocurrida en el año 1997
en Venezuela, un hecho que marcó la historia, porque demostró la
decadencia del sistema médico y el deseo de la gente de que sus
problemas sean solucionados venga de quien venga la solución.
Nos
habla también del fenómenos del “vedettismo” de los medios, es
decir, cuando quienes tienen la responsabilidad, por ser servidores
públicos, de difundir la información, a una ciudadanía que tiene
derecho a estar informada liber e imparcialmente, se comportan como
“vedettes” y hacen de la información un espectáculo a favor de
sus intereses.
Creo
que, tanto Hermano, como Hora Cero, son pruebas de una evolución
positiva que está teniendo el cine venezolano. La película tuvo un
guión muy bien aderezado con toques irónicos, que lograban relajar
la tensión que producía la fuerza de la trama y sus giros.
La
ética es un aspecto que también fue tratado, y de una forma cruda y
realista. La posibilidad de tomar la justicia por tus manos, de la
venganza. El hecho de utilizar el poder para tapar errores, de
incluso poder poner en peligro a los otros, o llevártelos por
delante con tal de que no se sepa tu secreto.
Desde
mi punto de vista, no es una película que pasará sin dejar huella
en el cine venezolano y el mundial. La recomiendo ampliamente, a los
mayores de edad.
Maiquel Yojáinder
Machado Palmar / periodista, crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela, en noviembre 2010

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