domingo, 19 de abril de 2020

La hora cero



Intensa... es el primer adjetivo con el cual califico a esta producción venezolana. La hora cero, una secuencia cinematográfica que conjuga muchos elementos de los cuales se puede sacar interesantes discusiones.
Un matón a sueldo debe jugarse la vida para salvar al amor de su vida de la muerte, para ello decide secuestrar una clínica privada y con ello se desata toda una crisis con múltiples implicaciones, tan sopresivas que hasta logran destapar ollas podridas de quienes ostentan el poder.
Es una trama adulta. Nos habla de la justicia callejera, en contraposición a la justicia legal, me hizo recordar aquella frase que dice: Cuando un hombre admite sus errores ante Dios, Dios mismo cubre sus huellas, pero cuando no los admite, Dios mismo es quien hace que se destapen para que se haga justicia.
Un nudo importante de la trama es planteado en el contexto en el cual la película de desarrolla: La huelga médica ocurrida en el año 1997 en Venezuela, un hecho que marcó la historia, porque demostró la decadencia del sistema médico y el deseo de la gente de que sus problemas sean solucionados venga de quien venga la solución.
Nos habla también del fenómenos del “vedettismo” de los medios, es decir, cuando quienes tienen la responsabilidad, por ser servidores públicos, de difundir la información, a una ciudadanía que tiene derecho a estar informada liber e imparcialmente, se comportan como “vedettes” y hacen de la información un espectáculo a favor de sus intereses.
Creo que, tanto Hermano, como Hora Cero, son pruebas de una evolución positiva que está teniendo el cine venezolano. La película tuvo un guión muy bien aderezado con toques irónicos, que lograban relajar la tensión que producía la fuerza de la trama y sus giros.
La ética es un aspecto que también fue tratado, y de una forma cruda y realista. La posibilidad de tomar la justicia por tus manos, de la venganza. El hecho de utilizar el poder para tapar errores, de incluso poder poner en peligro a los otros, o llevártelos por delante con tal de que no se sepa tu secreto.
Desde mi punto de vista, no es una película que pasará sin dejar huella en el cine venezolano y el mundial. La recomiendo ampliamente, a los mayores de edad.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar / periodista, crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en noviembre 2010 

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