Se dice que las segundas partes tienden en su mayoría a echar por
tierra lo que hicieron sus predecesoras, de hecho, cuando se
convierten en franquicias, el fenómeno se hace más tangible. En
este caso, puedo decir que sucede lo contrario, creo que la segunda
supera con creces a la primera.
Kung-fu panda se nos presenta como una trama mucho más madura y
acabada. Con una paisajística digital visualmente impactante, y con
secuencias de animación de combate de Kung-fu muy bien hechas. Otra
cosa interesante es la forma en como combinaron la animación digital
con la tradicional, y lo bien que quedaron las transiciones entre uno
y otro tipo de animación.
Como les dije, la trama a mi modo de ver es mucho más profunda, y si
se quiere, un poco menos “comercial” que la primera, de hecho, yo
iba predispuesto pensando que esta iba a serlo
más que la primera y me pareció todo lo contrario.
Tiene interesantes valores como la amistad; la necesidad y el valor
de encontrar las propias raíces para afianzar la propia identidad;
el compañerismo y el apoyo al otro, cuando se trabaja como equipo;
el fatalismo y la resignación, encarnada en dos personajes que se
rindieron sin dar pelea e hicieron de su cárcel una cárcel mental
más que física.
El valor más importante que se promovió fue el de lo que la persona
hace con lo que le pasa, es decir, las decisiones que toma a partir
de lo malo que le acontece y la actitud con la que asume la vida, que
es lo que hace realmente lo que se es. Como ven, es un tema bastante
profundo y eso hace que la trama pueda ser disfrutada por los niños
y los niñotes que los acompañan.
La carga de humor es también bastante buena, hace reír y reír de
verdad, tiene una gran comicidad. Me relajó bastante verla. Creo que
la gozará toda la familia. La recomiendo ampliamente.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo
en junio de 2011

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