domingo, 19 de abril de 2020

El último maestro del aire



Basada en una célebre caricatura del canal de caricaturas más famoso del mundo, Cartoon Network, llega la película “El último maestro del aire”, y, como la célebérrima película de los Na'Vi se había apdorerado antes del nombre original de la serie “Avatar” esta aparece con el título del “último maestro del aire”.
La trama de esta película tiene muchos elementos clara influencia hindú, muchos de ellos abiertamente contrarios a las enseñanzas cristianas, en especial porque defiende y se basa muy claramente en la creencia de la reencarnación. Empecemos por analizar el concepto de Avatar:
El concepto original de la palabra 'Avatar', proveniente de la literatura mitológica hindú, se refiere a la reencarnación de Dios en una divinidad que posee el poder de la luz, la iluminación espiritual. Así, cada Avatar es una manifestación de la Divinidad, un elegido, una reencarnación y descenso de una deidad sobre la tierra. [...] La palabra o concepto de “Avatar” también se utiliza para referirse a encarnaciones de Dios en maestros muy influyentes de otras religiones aparte del hinduismo, como cuando se trata de explicar personajes como Cristo.
'Avatar' representa principalmente un “viaje iniciático”, es decir, la historia de una experiencia profunda en la que un individuo se encuentra en situaciones hostiles que harán que su personalidad cambie después de que toma conciencia de sí mismo, de la realidad externa o de poseer una importante misión en la vida. A lo largo de dicho viaje su carácter y espíritu se van modificando logrando una mejora en su persona después de lograr superar una serie de situaciones casi imposibles de superar humanamente” (Tomado de Wikipedia).
Toda la trama es prácticamente el desarrollo de este concepto. La historia se basa en cuatro naciones en conflicto, las cuales reflejan en sus vestiduras que son naciones orientales, de tipo hindú o tibetanas, que entraron en guerra porque una de ellas, la nación del fuego, decidió romper el equilibrio existente entre los cuatro elementos, es decir, agua, fuego, tierra y aire.
Según explica la trama, existe un personaje, llamado el Avatar, que mantiene el equilibrio entre todos los elementos y consecuentemente entre todas las naciones, el cual puede dominar los cuatro elementos y comunicarse con los espíritus de los dioses. A este personaje le corresponde reencarnar muchas veces y asumir su papel de mantener la paz.
El conflicto está planteado por el hecho de que, en su última reencarnación, el personaje se negó a aceptar su papel por inmadurez, y huyó, quedando sin saberlo durante escape, atrapado en el hielo, por más de un siglo. Ahora el Avatar debe, primero, aceptar su destino, y segundo empezar de nuevo el aprendizaje que le llevará a dominar los elementos y ser capaz de reestablecer el equilibrio.
¿Qué dice la Biblia sobre la reencarnación? Tenemos en Hebreos 9,27-28: Así como los hombres mueren una sola vez, y después viene para ellos el juicio; de la misma manera Cristo se sacrificó una sola vez para quitar los pecados de una multitud. La segunda vez se manifestará a todos aquellos que lo esperan como a su salvador, pero ya no será por causa del pecado. Es decir, los cristianos no creemos en la reencarnación.
Hay otro elemento que también resalta mucho el cine actualmente: El dilema del “sacrificio por el otro” y como ya lo he mencionado antes, se viene planteando en tramas como: Siete almas, Gran Torino, Transformers 2, Terminator, el jucio final. Se presenta con personajes que, en aparentes actos de bondad deciden disponer de sus vidas, y sacrificarse por el otro. En el actual caso, una princesa de cabellos blancos decide, sacrificarse por los dioses de la luna, quienes alguna vez le devolvieron a ella la vida, y por ello tenía los cabellos blancos.
No es lo mismo martirio que sacrificio, nadie es dueño de su propia vida, esa nos la da Dios, y Cristo nos enseñó que en todo momento, aún en los más difíciles, debemos abandonarnos a la Providencia Divina, puesto que Dios está con nosotros hasta el fin del mundo (Mt 28,20). Cuando Dios le pidió a Abrahám su único hijo en sacrificio, lo hizo para ponerle a prueba, nuestro Dios es un Dios de la Vida que no se complace nunca en la muerte de los suyos.
Seguimos preguntándonos entonces con este tipo de trama y mensaje: ¿Vendrá alguna ley para la cual necesiten insensibilizar colectivamente al público o para la cual necesiten promover sutilmente la eutanasia? El valor de la vida se ve con esto seriamente cuestionado. No importa si mueres, reencarnarás. Cuestionamientos de tipo: Mira a ese indigente, no aporta nada a la sociedad, ¿por qué no se sacrifica por el otro y le dona sus órganos? Y crudezas por el estilo podrían salir de un debate así.
Como película es entretenida, pero hace falta discutirla en familia, y tener fuertes bases cristianas para no tragarse tan fácilmente este tipo de mensajes o poner en duda nuestra fe en las enseñanzas de Jesús, nuestro Salvador y Redentor.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista, crítico de cine.
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en septiembre 2010

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