Basada en una célebre caricatura del canal de caricaturas más
famoso del mundo, Cartoon Network, llega la película “El
último maestro del aire”, y, como la célebérrima película de
los Na'Vi se había apdorerado antes del nombre original de la
serie “Avatar” esta aparece con el título del “último maestro
del aire”.
La
trama de esta película tiene muchos elementos clara influencia
hindú, muchos de ellos abiertamente contrarios a las enseñanzas
cristianas, en especial porque defiende y se basa muy claramente en
la creencia de la reencarnación. Empecemos por analizar el concepto
de Avatar:
“El
concepto original de la palabra 'Avatar', proveniente de la
literatura mitológica hindú, se refiere a la reencarnación de Dios
en una divinidad que posee el poder de la luz, la iluminación
espiritual. Así, cada Avatar es una manifestación de la Divinidad,
un elegido, una reencarnación y descenso de una deidad sobre la
tierra. [...]
La palabra o concepto de “Avatar” también se utiliza para
referirse a encarnaciones de Dios en maestros muy influyentes de
otras religiones aparte del hinduismo, como cuando se trata de
explicar personajes como Cristo.
'Avatar'
representa principalmente un “viaje iniciático”, es decir, la
historia de una experiencia profunda en la que un individuo se
encuentra en situaciones hostiles que harán que su personalidad
cambie después de que toma conciencia de sí mismo, de la realidad
externa o de poseer una importante misión en la vida. A lo largo de
dicho viaje su carácter y espíritu se van modificando logrando una
mejora en su persona después de lograr superar una serie de
situaciones casi imposibles de superar humanamente” (Tomado de
Wikipedia).
Toda
la trama es prácticamente el desarrollo de este concepto. La
historia se basa en cuatro naciones en conflicto, las cuales reflejan
en sus vestiduras que son naciones orientales, de tipo hindú o
tibetanas, que entraron en guerra porque una de ellas, la nación del
fuego, decidió romper el equilibrio existente entre los cuatro
elementos, es decir, agua, fuego, tierra y aire.
Según
explica la trama, existe un personaje, llamado el Avatar, que
mantiene el equilibrio entre todos los elementos y consecuentemente
entre todas las naciones, el cual puede dominar los cuatro elementos
y comunicarse con los espíritus de los dioses. A este personaje le
corresponde reencarnar muchas veces y asumir su papel de mantener la
paz.
El
conflicto está planteado por el hecho de que, en su última
reencarnación, el personaje se negó a aceptar su papel por
inmadurez, y huyó, quedando sin saberlo durante escape, atrapado en
el hielo, por más de un siglo. Ahora el Avatar debe, primero,
aceptar su destino, y segundo empezar de nuevo el aprendizaje que le
llevará a dominar los elementos y ser capaz de reestablecer el
equilibrio.
¿Qué
dice la Biblia sobre la reencarnación? Tenemos en Hebreos
9,27-28: Así como los hombres mueren una sola vez, y después
viene para ellos el juicio; de la misma manera Cristo se sacrificó
una sola vez para quitar los pecados de una multitud. La segunda vez
se manifestará a todos aquellos que lo esperan como a su salvador,
pero ya no será por causa del pecado. Es decir, los cristianos
no creemos en la reencarnación.
Hay
otro elemento que también resalta mucho el cine actualmente: El
dilema del “sacrificio por el otro” y como ya lo he mencionado
antes, se viene planteando en tramas como: Siete almas, Gran Torino,
Transformers 2, Terminator, el jucio final. Se presenta con
personajes que, en aparentes actos de bondad deciden disponer de sus
vidas, y sacrificarse por el otro. En el actual caso, una princesa de
cabellos blancos decide, sacrificarse por los dioses de la luna,
quienes alguna vez le devolvieron a ella la vida, y por ello tenía
los cabellos blancos.
No
es lo mismo martirio que sacrificio, nadie es dueño de su propia
vida, esa nos la da Dios, y Cristo nos enseñó que en todo momento,
aún en los más difíciles, debemos abandonarnos a la Providencia
Divina, puesto que Dios está con nosotros hasta el fin del mundo (Mt
28,20). Cuando Dios le pidió a Abrahám su único hijo en
sacrificio, lo hizo para ponerle a prueba, nuestro Dios es un Dios de
la Vida que no se complace nunca en la muerte de los suyos.
Seguimos
preguntándonos entonces con este tipo de trama y mensaje: ¿Vendrá
alguna ley para la cual necesiten insensibilizar colectivamente al
público o para la cual necesiten promover sutilmente la eutanasia?
El valor de la vida se ve con esto seriamente cuestionado. No
importa si mueres, reencarnarás. Cuestionamientos de tipo: Mira a
ese indigente, no aporta nada a la sociedad, ¿por qué no se
sacrifica por el otro y le dona sus órganos? Y crudezas por el
estilo podrían salir de un debate así.
Como
película es entretenida, pero hace falta discutirla en familia, y
tener fuertes bases cristianas para no tragarse tan fácilmente este
tipo de mensajes o poner en duda nuestra fe en las enseñanzas de
Jesús, nuestro Salvador y Redentor.
Maiquel Yojáinder
Machado Palmar, periodista, crítico de cine.
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en septiembre 2010

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