domingo, 19 de abril de 2020

Peluda venganza



Comedia boba, es lo primero que se me ocurre decir sobre esta película, además de una serie de detalles que a mi modo de ver me resultaron bastante indignantes, sí, como lo lee, indignantes. Una comedia boba que promueve la xenofobia.
Peluda venganza es una comedia bastante boba y lenta sobre un constructor que se traslada junto a su familia a un bosque norteamericano para convertirlo en un proyecto urbanístico, y ahí, empieza a notar que los animales del bosque están en su contra, y le identifican como enemigo, a pesar de que nadie le cree.
Pensé que iba a ser una buena comedia, dada la calidad actoral de Brendan Fraser, y que aparecía Brooke Shields en el reparto. No me parece ella tan buena actriz, pero por lo menos tiene un nombre ganado.
Empiezo por los detalles que me parecieron indignantes: Parecía un comercial de Apple, a cada rato se veían escenas con los maravillosos aparatos tecnológicos de dicha marca, y, otros aparatos como pantallas planas, libros electrónicos etc., es decir, una familia claramente moderna, y consumista.
Los empresarios que aparecían como los malos de la película eran un japonés, explotador, y un hindú sin visión ecológica, ¿qué significa esto? Promoción de la xenofobia empresarial: cualquiera que sepa un poco de economía mundial debe saber que en la India se fabrican carros con enfoque social, a un equivalente de 350 dólares y es una de las más rentables del mundo. Se enterará también del hecho de que los hindúes están fabricando computadoras para incentivar la educación, tipo “tablet pc” a precios que oscilan entre los 35 y los 65 dólares. Saquen ustedes la cuenta de cuánto equivale eso en nuestra devaluada moneda nacional.
En cuanto a los japoneses. Bien sabemos lo adelantados que están en cuanto a tecnología, y que están, en este sentido, y que en muchos casos se llevan por los cachos o le roncan en la cueva a los empresarios y a la tecnología japonesa, bien recordamos todos las célebres palabras del personaje de caricatura “cerebro” el ratón que quería conquistar el mundo, cuando dijo “vamos a disfrazarnos de lo único que los empresarios norteamericanos respetan: inversionistas japoneses interesados en comprar la empresa”.
Otro personaje bastante simplón y trillado resultó ser el hijo del protagonista, el típico adolescente inconforme con el traslado a un sitio lejano, que se refugia en su amargura y en la tecnología para quejarse de sus padres, hasta que consigue una chica de la cual se enamora. El personaje aparece tirándole “indirectas” a la cónsola “Wii”, puesto que con ella no puede comprarse su alegría y de paso, cuando practica con ella le dicen que es mejor salir a jugar en una cancha de verdad, lo cual, por supuesto, es extremadamente cierto.
La trama avanza lenta, llena de chistes bobalicones y muestras tecnológicas, me dolió bastante lo que pagué por ella. Le diría que trata de promover valores, pero estos resultan demasiado patrioteros como para que puedan calzar en nuestras latitudes.
Si usted quiere ir a verla, vaya, pero no diga que no se lo advertí primero, lleve su almohada por si le da por quedarse dormido ante un guión tan bobalicón y simplista. Lo lamento por Brendan Fraser a quien siempre he considerado como un actor versátil. Ahora demuestra con su actual gordura y su personaje, que desde George de la Selva y la Momia para acá, ha pasado mucha agua debajo del puente.
Máiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista, /crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en septiembre de 2010

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