Comedia boba, es lo primero que se me ocurre decir sobre esta
película, además de una serie de detalles que a mi modo de ver me
resultaron bastante indignantes, sí, como lo lee, indignantes. Una
comedia boba que promueve la xenofobia.
Peluda
venganza es una comedia bastante boba y lenta sobre un constructor
que se traslada junto a su familia a un bosque norteamericano para
convertirlo en un proyecto urbanístico, y ahí, empieza a notar que
los animales del bosque están en su contra, y le identifican como
enemigo, a pesar de que nadie le cree.
Pensé
que iba a ser una buena comedia, dada la calidad actoral de Brendan
Fraser, y que aparecía Brooke Shields en el reparto. No me parece
ella tan buena actriz, pero por lo menos tiene un nombre ganado.
Empiezo
por los detalles que me parecieron indignantes: Parecía un comercial
de Apple, a cada rato se veían escenas con los maravillosos aparatos
tecnológicos de dicha marca, y, otros aparatos como pantallas
planas, libros electrónicos etc., es decir, una familia claramente
moderna, y consumista.
Los
empresarios que aparecían como los malos de la película eran un
japonés, explotador, y un hindú sin visión ecológica, ¿qué
significa esto? Promoción de la xenofobia empresarial: cualquiera
que sepa un poco de economía mundial debe saber que en la India se
fabrican carros con enfoque social, a un equivalente de 350 dólares
y es una de las más rentables del mundo. Se enterará también del
hecho de que los hindúes están fabricando computadoras para
incentivar la educación, tipo “tablet pc” a precios que oscilan
entre los 35 y los 65 dólares. Saquen ustedes la cuenta de cuánto
equivale eso en nuestra devaluada moneda nacional.
En
cuanto a los japoneses. Bien sabemos lo adelantados que están en
cuanto a tecnología, y que están, en este sentido, y que en muchos
casos se llevan por los cachos o le roncan en la cueva a los
empresarios y a la tecnología japonesa, bien recordamos todos las
célebres palabras del personaje de caricatura “cerebro” el ratón
que quería conquistar el mundo, cuando dijo “vamos a disfrazarnos
de lo único que los empresarios norteamericanos respetan:
inversionistas japoneses interesados en comprar la empresa”.
Otro
personaje bastante simplón y trillado resultó ser el hijo del
protagonista, el típico adolescente inconforme con el traslado a un
sitio lejano, que se refugia en su amargura y en la tecnología para
quejarse de sus padres, hasta que consigue una chica de la cual se
enamora. El personaje aparece tirándole “indirectas” a la
cónsola “Wii”, puesto que con ella no puede comprarse su alegría
y de paso, cuando practica con ella le dicen que es mejor salir a
jugar en una cancha de verdad, lo cual, por supuesto, es
extremadamente cierto.
La
trama avanza lenta, llena de chistes bobalicones y muestras
tecnológicas, me dolió bastante lo que pagué por ella. Le diría
que trata de promover valores, pero estos resultan demasiado
patrioteros como para que puedan calzar en nuestras latitudes.
Si
usted quiere ir a verla, vaya, pero no diga que no se lo advertí
primero, lleve su almohada por si le da por quedarse dormido ante un
guión tan bobalicón y simplista. Lo lamento por Brendan Fraser a
quien siempre he considerado como un actor versátil. Ahora demuestra
con su actual gordura y su personaje, que desde George de la Selva y
la Momia para acá, ha pasado mucha agua debajo del puente.
Máiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista, /crítico de cine
Publicado
inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad
de San Pablo de Venezuela, en septiembre de 2010

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