Lo primero que debo decir es que es una película con una fortísima
carga de esoterismo y simbología de artes oscuras. Estrellas de
cinco puntas, símbolos esotéricos, y lo más importante: La figura
de Baphonet, un demonio de la Época Medieval, más específicamente,
de la época de los Caballeros Templarios.
La
historia dice que Felipe el Hermoso (alias “la hiena”) comenzó
una campaña de desprestigio contra la Orden del Temple, quien era la
encargada de cuidar las rutas de peregrinaje hacia Tierra Santa, de
los salteadores de camino, para quitarles las fortunas que ellos
poseían. Parte de esa campaña consistió en acusarles de adorar a
un demonio llamado Baphomet (o Beauphomet), quien tenía la capacidad
de hacer reverdecer los árboles.
Baphomet
tenía cara de Cabra, símbolo satánico, y siempre ha estado
asociada al ocultismo. En la historia, usted podrá reconocer un
cuadro de un mago que aparece exactamente en la misma postura de este
demonio. También podrá contar más de una estrella de cinco puntas,
cuando el protagonista logra reparar una antena de radio, uno de los
que estaba con él hace el saludo satánico de la cabra, propio de
los conciertos de rock. Verá que el ritual que se intenta armar para
destruir al mundo se basa en formar esta estrella en una mezcla
sincrética entre magia y ciencia.
Sin
ánimos de caer en fanatismos, ni en cacerías de brujas, tanta carga
de esoterismo en una sola película me resultó bastante inquietante,
sobre todo porque se trató de un combate de fuego contra fuego, es
decir, práctica de magia contra práctica de magia. En medio de eso
una que otra frase de amor y amistad.
Como
película es un tanto aburrida. Resulta muy lenta en muchas
secuencias y predecible en otras. Es la típica historia del joven
que siente que tiene una vida miserable hasta que descubre que hay
algo más que hace que sea única.
Esta clase de tramas estimulan la imaginación infantil y
adolescente, busca que ellos vean como normal el hecho de recurrir a
la magia para resolver sus problemas, y hacen que esto se vea como
algo verdaderamente emocionante. Recordemos al respecto que, desde
sus inicios, a los creyentes en el Dios vivo y verdadero se les
advirtió no practicar la brujería: No se dirijan a los brujos ni
a los que llaman a los espíritus; no los consulten no sea que con
ellos se manchen: ¡Yo soy Yavé! (Levítico 19,36). En Hechos
de los Apóstoles se habla de cómo San Pablo inició una gran
hoguera pública en la cual quemó varios libros de hechicería
(Hechos
19,19).
La
libertad es suya la decisión es suya, en sus manos está el
exponerse a sí mismo, a su famlia, a sus hijos, a esta clase de
contenidos, y de contribuir con ello a quienes obtienen ganancias con
esto de propagar el ocultismo.
Maiquel Yojáinder
Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital,
de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en septiembre de 2010
Citada también en la publicación: Observatorio Antisectas
https://observatorioantisectas.blogspot.com/2016/03/el-aprendiz-de-brujo-llamativo-exceso.html
Citada también en la publicación: Observatorio Antisectas
https://observatorioantisectas.blogspot.com/2016/03/el-aprendiz-de-brujo-llamativo-exceso.html


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