sábado, 18 de abril de 2020

Agente Salt


“No importa cuán ruso seas, siempre es mejor ser norteamericano”, es, al parecer, según mi conclusión, la moraleja de la muy publicitada película “Agente Salt” o “Salt” a secas. Protagoniza por una de las mujeres más sexys del cine norteamericano, Angelina Jolie, es la historia de una agente del Gobierno de los Estados Unidos que debe probar que es inocente cuando ha sido acusada de trabajar para Rusia.
La agente Salt es una mujer demasiado infalible, demasiado experta, de esas que con un gancho de pelo pueden abrir puertas, encender carros y matar personas, si me preguntan, como crítico digo que es una especie de “Misión imposible” mezclada con “James Bond” pero en versión femenina.
Hay persecuciones, acrobacias y típicas escenas de una mujer que es rodeada por miles de agentes con escopetas más grandes que ellos, y ella logra escapar haciendo trucos que nadie esperaba, y recurriendo a objetos que tiene a su alrededor para defenderse y crear artilugios sofisticados.
En algunas escenas se trata de hacer que uno dude de todo, hay retrospectiva del pasado de algunos personajes que se supone hacen dudar de quién es quien, pero cualquiera que haya visto alguna otra serie de espionaje podrá adivinar que sólo están ahí para darle emoción a un argumento inconsistente y de poca fuerza.
Quisiera decir que promueve algún valor, pero es exageradamente barnizada de patriotismo, se trata de mostrar lo que sufre un espía al momento de encontrarse frente al peligro, y aún más frente a la traición, pero que aún así ellos siempre serán norteamericanos y eso les dará fuerza para seguir adelante
Es un trailer comercial, a mi modo de ver, no deja nada. Mi recomendación es esperar a verla cuando salga en cable o en video, puesto que así usted podrá cambiarla si no le gusta o lo que es peor, no se sentirá culpable por haber gastado lo que gastó en la entrada de cine.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista /crítica de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en septiembre 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario