¿Cuánto
puede cambiar tu vida si le añades amor? Parece ser la premisa en la
cual está montada la película animada “Mi villano favorito”,
una divertida historia de un hombre ya entrado en años que busca
mantenerse en el primer lugar entre los más villanos del mundo,
hasta que su vida cambia cuando por propósitos utilitarios adopta
un trío de niñas huérfanas que le hacen redescubrirse a sí mismo.
No
es una trama original, puesto que ya ha sido manejada en argumentos
de tipos “duros” del cine que cambian sus vidas por desarrollar
el amor paternal, tenemos películas de actores como Vin Diesel,
Schwarzsenegger, La Roca, etc, que ya han tocado este tipo de
historias. En este caso, en su doblaje principal es encarnado por el
comediante Steve Carrel, quien, a mi modo de ver, siempre ha manejado
un humor inteligente.
Mensajes
como: La necesidad de aprobación, de amar y ser amado, el lado
paternal o maternal que todos tenemos, la necesidad de competir, las
relaciones basadas en propósitos utilitarios, el valor que puede
llegar a tener el cumplir una promesa y la influencia que tienen los
padres en las actitudes de los hijos ante la vida afloran aquí, y
dan pie para enriquecedoras discusiones familiares.
Hay
momentos en la vida que hacen que todo el mundo se cuestione acerca
de las decisiones que tiene y de los ideales con los cuales se está
comprometido, y en esos momentos debe escoger entre dos opciones que
pueden cambiar su vida, aunque esto implique tener que echarse a todo
el mundo en contra. También se puede ser cobarde y ceder ante la
presión social.
La
capacidad de errar y de enmendar los errores cometidos también es un
valor importante que es visto aquí. Y el cómo pueden enmendarse los
errores, y pagar con creces los errores cometidos. Es una película
para toda la familia. La recomiendo ampliamente, aunque ojo con las escenas de besos en la boca de los personajes amarillos llamados Minions, esa cuando logran hacer que la luna se estabilice.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital,
de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en septiembre de 2010

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