sábado, 18 de abril de 2020

Shrek, capítulo final



La rutina y la desidia son los carceleros del alma.
Rafael Hernampérez
Llegó el capítulo final del gran fenómeno cinematográfico llamado “Shrek”. Una última entrega que ahora sí promete que, una vez terminada, el ogro verde será feliz (y feo) por siempre, como siempre nos han anunciado en su final los cuentos de hadas
La trama de este último capítulo nos dice mucho sobre una de los más grandes asesinos y enemigos de la vida del ser humano: “la rutina”. En cuanto a la rutina en el matrimonio, Leonardo Boff nos dice:
“...Tal vez el matrimonio nos sirva de ilustración. Todo empieza con el enamoramiento, la pasión y la idealización del amor eterno, lo que lleva a querer vivir juntos. Es la experiencia de estar feliz. Pero, con el pasar del tiempo, el amor intenso cede el paso a la rutina y a la reproducción de un mismo tipo de relaciones con su desgaste natural.
Ante esta situación, normal en una relación a dos, hay que aprender a dialogar, a tolerar, a renunciar y a cultivar la ternura sin la cual el amor se extenúa hasta convertirse en indiferencia. Aquí es donde la persona puede ser feliz o infeliz”.
Todo comienza con un Shrek que llega a sentirse descontento porque la rutina se ha apoderado de su vida, lo cual por un momento le hace desear vivir de nuevo su vida anterior, en la cual era un ogro temido. Debido a esta ansia, termina siendo víctima de Rumpelstinskin, otro famoso personaje de los cuentos de hadas, quien bajo un engaño hace que el ogro verde pierda todo lo que ama, y como siempre sucede, nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, y es ahí donde se da cuenta de lo feliz que es y lo que era sin saberlo, y lo que debe hacer para mantener viva la llama del amor en su matrimonio.
En esta entrega debe empezar de cero, reconquistar al amor de su vida, recuperar a sus amigos, luchar por un mundo mejor, y en medio de eso, logra divertir a sus espectadores. Lo cual, a mi modo de ver está bastante bien logrado.
Nunca dejaré de repetirlo, odio los doblajes mexicanos, odio que se deforme el lenguaje y se inculquen en nuestros niños las empobrecedoras expresiones de otras latitudes, que además de afear el idioma destruyen parte de nuestra identidad y forma de ser. Esta clase de doblajes y la escritura abreviada que se utiliza en los mensajes de texto están dañando severamente nuestro idioma, lo están uniformando por lo bajo.
Sin ánimos de caer en la discriminación y en juicios a nadie, lo digo más por el hecho de que supuestamente es una película para todas las edades, el hecho de poner personajes con rasgos afeminados o abiertamente homosexuales ¿no resulta un tanto incómodo? ¿Soy el único que se siente incómodo por esto? Digo, porque hay niños viendo esto, y a la larga esto queda grabado en sus mentes flexibles.
Es una película para ver y discutir en familia, sobre todo para hablar de las situaciones que se presentan cuando se cae presa de la rutina, bien sabemos que ya es casi imposible hablar de las verdades de la vida a los niños y preservarlos en su estado de “inocencia”, es mejor hablarles de todo, incluyendo temas como la homosexualidad y las drogas lo más temprano que sea posible y tratar de que asuman una actitud cristiana de no juzgar pero estar preparados para esto.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en agosto de 2010, y re-publicado en http://cuartodia.org/Revista-descarga/filesmensuales/2010%20-%2011%20Nov-Dic.pdf 

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