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domingo, 26 de abril de 2020

Anabelle



Si Dios se hubiera rajado
ante la perspectiva del mal posible,
habría que afirmar
que el mal es más fuerte que el amor.
San Juan Damasceno
Comercialmente hablando, esta película tiene todo para ser atractiva: Alta carga de suspenso, que incluso hace dar brincos de susto a muchos, lo vi en más de uno estando en el cine, buenos efectos y una historia elaborada y que no se hace aburridamente predecible.
Hasta ahí va bien. Lo que no me termina de gustar es el hecho de que, obviamente por ser un producto comercial que ha resultado rentable, pues el show debe continuar, así que el mal debe perseverar para que la taquilla siga haciendo sonar las cajas registradoras, es por ello que el mal termina pero no del todo.
Cuando hablamos de un mal que termina, pero no del todo, estamos contraviniendo algunas verdades teológicas, como el hecho de que el bien siempre es más fuerte que el mal. Es por ello que recomiendo a quien vea este tipo de películas que la vea única y exclusivamente como producto comercial, como nada más o podría arruinar su fe.
El segundo hecho es que hace ver al mal como más fuerte: La trama gira en torno a un demonio (curiosamente parecido al rey de los enemigos del reino del hielo en Thor) que pide que le sea entregada un alma y, al final, en la película, el demonio se sale con la suya, no como él quería, pero sí le hacen la entrega de una.
Luego de mucho suspenso, eso sí, como les dije, comercialmente está bien hecha y es aterradora para muchos, queda anunciado que la muñeca quedó en una vitrina y que un sacerdote va y la bendice cada mes.
Esta parece ser una nueva franquicia exitosa del terror, por lo cual no es de extrañar que los productores quieran sacarle más jugo. La cosa es que, cuando envuelven al catolicismo en esto, se reconoce por un lado su autoridad y poder respecto a esta clase de materias y por el otro se le deja mal parada respecto a que se pone a los sacerdotes que ahí participan como medio desfasados de la realidad, además de que el hecho sea resuelto solo temporalmente, y se le den soluciones que únicamente corren la arruga.
El tema de la posesión, la demonología es serio, sobre todo en la Europa atea donde la escalada de posesiones e infestaciones sube y sube. Tratarlo de tal manera inyecta pesimismo en quienes traten de buscar una solución y tal vez puede hacer que busquen soluciones en otra cosa que no sea la Iglesia.
Para concluir: Aunque sea reiterativo, véala si va a verla, como un producto comercial bien hecho y nada más. Si quiere saber realmente sobre el tema, busque los libros de Gabriel Amorth, Corrado Balducci, y sobre satanismo esoterismo y posesiones que pueden encontrarse en las librerías San Pablo y Paulinas del país, y si donde vive no consigue una, pues acuda a la librería virual en https://www.sanpablove.com/
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine

Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela #SociedadDeSanPablo en septiembre de 2014



domingo, 19 de abril de 2020

La caja diabólica



Basada en un cuento tipo “leyenda urbana” hecho película de los años cincuenta, y versionado otro par de veces, en programas de corte tipo “dimensión desconocida”, sobre la tentación de matar por dinero, la caja diabólica basa su trama en esta “leyenda” sólo que la “estira” para llevarla a dos horas y con ello pretende presentarnos una historia de corte reflexivo.
Se nota demasiado que la trama es “estirada” para hacerla rendir De verdad me pareció que toda esta reflexión y todo el misterio que quisieron crear estorbaba. Igual pienso que el mensaje moral que trataron de dar sobre la humanidad, la codicia y el sacrificio estaba de más, el cuento breve tenía su propia moraleja y ya, moría ahí, el resto, en la película, parecía sobrar.
A mí me pareció desesperante el ritmo que llevaba. Como aspectos positivos puedo destacar que la ambientación fue bastante buena, es decir, la recreación de la década de los cincuenta. Los giros de las tramas intentaban ser sorprendentes y terminaban en absurdos y/o ridículos.
Los diálogos eran un tanto pesados, lo único rescatable, a mi modo de ver fue el diálogo entre el personaje de Cameron y el “hombre misterioso” sobre la compasión. El hecho de que se pueda sentir compasión por alguien diferente por encontrar una similitud con él en el sufrimiento.
Es una película, a mi modo de ver, intrascendente, mi recomendación es esperar a verla por cable. No digan que no se lo advertí.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en octubre de 2010

sábado, 18 de abril de 2020

Diabólica tentación


Diabólica tentación


Lo primero que debo decir es que, había visto el trailer hace más de dos semanas, y sinceramente no me sentía tentado a verlo, a pesar de que se trataba de mi amor platónico Megan Fox, en la protagonización.
Estaba contaminado por la serie Smallville, en la cual pasaron un capítulo donde había una muchacha con desórdenes alimenticios que desarrolló un apetito sobrehumano y una capacidad increíble de abrir su bocota. Así que pensé que la película iba por ese mismo derrotero. Fui a verla solo por experimentar, y me gustó.
Inicia con una frase sumanente interesante: “El infierno es una adolescente...” y a partir de allí, deshila su trama dejando asomar una gran serie de elementos que nos hablan de los problemas que afrontan los adolescentes, y que para ellos pueden llegar a convertir sus vidas en un infierno, tales como: La soledad, la falta de identidad, la necesidad de ser escuchados, de valerse por ellos mismos, ser reconocidos y sentirse amados y necesitados.
Sí, efectivamente, detrás del hilo central: una adolescente libertina que se convierte en víctima de una banda musical de rock, que para triunfar recurre al ocultismo, Diabólica tentación (Jennifer's body) asoma las necesidades de unos adolescentes que buscan la felicidad en medio de sus inseguridades, y para ello son capaces de hacer lo que sea, aunque terminen cayendo en el error “¡Hijo mío, si los pecadores quieren arrastrarte al mal, no los sigas! Tal vez te dirán: “Ven con nosotros, aguardaremos el buen momento” —¡y es para matar! “Tenderemos una trampa”— ¡una trampa al inocente que no la merece! Como la muerte nos lo tragaremos, y entero, como los que van a la fosa.” (Proverbios 10-12)
El valor de la amistad y el elemento religioso también aparecen asomados desde diferentes perspectivas, de hecho, aparece un “emo” que muere trágicamente con un rosario en la mano, lo cual, como cristiano me cuestionó mucho acerca de cuánto hemos hecho por averiguar como cristianos, cuán abiertos estan los jóvenes “emo” a ser evangelizados o cuantas acciones hemos emprendido para efectivamente hacerlo.
La presión social que sienten los adolescentes en cuanto a renunciar a sí mismos o a sus principios por ser aceptados, la baja autoestima, la atracción sexual, y la identidad sexual, presentada en un corto devaneo lésbico de las protagonistas, son también un tema que puede enriquecer mucho una discusión en cuanto a qué es lo que siente actualmente nuestra juventud.
Obvio que hablando de una película cinematográfica de terror, sobre el ocultismo, y los adolescentes no podemos encontrar un tratado de religión de ninguna especie, pero, sí considero que es una película para ver en grupos de catequesis y comentarla, para un excelente debate, y para buscar en común respuestas católicas a las inquietudes que plantea.
A pesar de su final trágico e impactante, y un tanto fatalista en cuanto a la búsqueda de lo correcto y el triunfo del bien sobre el mal, Diabólica tentación nos deja una reflexión sobre el tema de la fama, y nos hace recordar a todas estas estrellas que, a pesar de sus vidas de escándalos, soledades y tristezas, siempre encarnan para nosotros arquetipos e ideales de perfección con los cuales todos soñamos en alguna etapa de nuestras vidas.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar
Periodista/Crítico de cine
Publicada inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital. En noviembre de 2009