La huérfana
¿Alguien
en su memoria guardará un vestigio de la película traducida aquí
en Venezuela como “El ángel malvado” (The Good son)
protagonizada por el en aquél entonces niño Macaulay Culkin? Si
usted la recuerda, pues sabrá más o menos de qué se trata “La
huérfana”, ya que siguen más o menos el mismo esquema.
Sí,
de nuevo se plantea una trama que, desde sus comienzos trata de ser
escalofriante, y lo hace a través de escenas que buscan evitar, digo
yo, que uno se imagine qué es lo que hay de malo con la
protagonista, puesto que, antes de llegar a explicarlo, y terminar
por plantear que una niña que es aparentemente tierna encierra un
oscuro secreto, y tiene una grandísima capacidad para ocultarlo.
Hay
que admitirlo, sí, es un tanto sorprendente la forma como resuelven
los nudos principales, y el desenvolvimiento de la niña
protagonista, con un personaje tan enredadamente psicopático, es
sencillamente asombroso. Hay mucha naturalidad en su actuación, creo
que para ser interpretado por una protagonista de once años, está
bastante elaborado.
El
esposo de la protagonista es el papel más desabrido, pero, en este
tipo de películas siempre hace falta un tarado recalcitrante que no
se de cuenta de nada hasta el incontenible momento final, sino,
veamos el caso de “El orfanato” donde el personaje principal
tampoco pudo ser menos descerebrado y simplista.
La
huérfana sí contiene suspenso, pero el hecho es que, a mi modo
de ver, le faltó originalidad en la forma de buscarlo, es decir, es
el típico suspenso con musiquita y acercamiento con la cámara, del
cual uno sabe que lo malo no va a pasar por el lado al que la cámara
apunta sino por otro; escenas de correteo al estilo Scooby Doo, pero
menos divertidas (estoy exagerando en este punto, pero no me provoca
hacer otra cosa), y un acecho constante con los planos y con una
intimidación a los niños que se hace incontenible, hasta que todos
se dan cuenta y revienta, el nudo principal.
En
medio de un suspenso creciente, y en medio de constantes
explicaciones entrecortadas, la mujer protagonista debe salvar a su
familia del peligro inminente, el cual ha tejido sus redes y sabiendo
que en cierta forma todos están en contra de ella, es decir, no le
creen por su errático pasado y porque ha caído en las “trampas”
que le han puesto.
El
final se me hizo predecible, la explicación del secreto de la
huérfana no, y creo que eso es lo que la salva, sólo que, como a
mí, repito, a mí, me aburrió que se me hiciese predecible. Le pido
a usted que, si va a verla no se predisponga con mi opinión, tal vez
usted la disfrute, como lo hizo la mujer que estaba a tres filas
detrás de mí, que literalmente aplaudió al momento del final. En
este caso, véala usted, fórmese su propia opinión, y si lo desea
compártala con nosotros por este medio, estaría muy agradecido.
Hasta una próxima entrega.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar
Periodista/Crítico
de cine
Publicado en septiembre de 2009 en: Familia Cristiana, Digital

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