Ironman 2
Debo
comenzar esta crítica comentando que me cuesta ser parcial para
hacerla: principalmente por el hecho de que, ya me había gustado la
primera, siempre me han gustado las series animadas del sello Marvel
Comics, y por lo tanto, ya antes de empezar a verla sabía que iba a
gustarme, y sí, me gustó.
Inspirado
en el excéntrico Howard Hughes, Ironman resulta ser un auténtico
representante del “American Way of Life”. De nuevo, en esta
segunda parte, los norteamericanos nos muestran una “ficticia”
ostentación tecnológica con la cual nos informan (¿o advierten?)
lo bien preparados y adelantados que están tecnológicamente para
enfrentar el terrorismo y las demás amenazas globales.
Esta
segunda entrega comienza casi al final de la primera. Cuando el
personaje princiapal Tony Stark se exhibe públicamente para presumir
el hecho de haber contribuido con su país en la pacificación del
mundo con su traje de hierro.
Ante
la noticia de la aparición de Ironman en el mundo, un misterioso
personaje ruso, con la capacidad de crear un milagro tecnológico
similar al creado por Stark, aparece, y con él el temor de las
autoridades norteamericanas sobre la idoneidad del protagonista de
custodiar su creación, es decir, el traje de Ironman.
Hay
un detalle importantísimo, Tony Stark es presentado como un
personaje carismático y arrogante, un hombre que tiene la
estabilidad material y la libertad que cualquier hombre podría
desear, y es presentado como el hombre que encarna la paradoja de la
paz y las armas (Si quieres la paz, prepárate para la guerra), y una
libertad basada en el poderío económico.
¿Qué podemos decir al respecto? Simplemente dejar esto para la
reflexión y para contrastarlo con la vida real:”Jesús los
llamó y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de las
naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su
autoridad. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de
ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si
alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el
esclavo de todos” (Mateo
20, 26).
En
cuanto al resto de los detalles: Visualmente es espectacular, las
secuencias de acción son bastante buenas, la trama es bastante
interesante, los nudos están muy bien interrelacionados, y es muy
entretenida, es decir, si es vista sólo como una película de
ficción y nada más.
No
es apta para niños. La recomiendo para personas con edades entre los
catorce años en adelante.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista/crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital,
de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en mayo 2010

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