sábado, 18 de abril de 2020

Legión de ángeles


Legión de ángeles.

Horrible: es la primera palabra que se me ocurre para calificar esta película. De hecho, me costó permanecer en el cine hasta el final. No sé en qué cerebro pudo concebir una historia tan patética como esta.
Realmente me costó mucho dejar de reír cuando vi a una anciana con dientes de piraña trepar por un techo, y morder a uno de los presentes en un restaurante, y lo peor es que hubo muchas escenas igual de ridículas e inverosímiles.
¿De qué trata la famosa “Legión de ángeles”? De un ángel que se ha revelado contra Dios, porque Él ya está cansado de la humanidad y ha decidido erradicarla, es decir, el malo es Dios. El bueno es un ángel que ha decidido resolver el asunto a punta de plomo, es decir, con armas.
Como cristiano dejo esta reflexión: Dios mío, perdónalos: primero, por lo ridícula que era la película, en cuanto a vestuario, a lo de la anciana trepadora y lo de los tipos con dientes de piraña. Merecen más tu misericordia, por eso, que por lo ofensivos y blasfemos que puedan llegar a ser en cuanto a lo contrario al Evangelio que pueda resultar su trama.
Para la reflexión cristiana en cuanto a debatir si Dios es el malo o no, simplemente dejo estas dos citas: “pues Él (Dios) quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2, 4).
¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Unico, para que quien cree en Él no se pierda, sino que tenga Vida Eterna. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a Él. Para quien cree en Él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo Único de Dios” (Juan 3,16).
Como he dicho antes, me ofendió más la ridiculez de la trama, y de la película en sí, que lo blasfemo que pueda resultar el mensaje de la misma. Si usted quiere perder su tiempo viendo a unos ángeles con unos trajecitos afeminados que pelean a punta de plomo contra Dios y sus criaturas para salvar al mundo vaya, pero, cuando empiece a aburrirse por verla o por lo inverosímil de la cosa, no diga que no se lo advertí.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en mayo de 2010

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