sábado, 18 de abril de 2020

La isla siniestra


La isla siniestra


Lucubrada: Esta es la primera palabra que se me viene a la mente para calificar esta película de mucho suspenso e intriga. Un verdadero juego mental. La isla siniestra (The Shutter Island), contiene muchos elementos que hacen que valga la pena ir a verla.
Como ya he comentado anteriormente, siempre suelo hacerme hipótesis sobre los posibles finales de la trama, y evalúo en este caso la calidad del guión respecto a la facilidad o dificultad que se me presente para predecirlas y suele molestarme bastante el hecho de acertar con facilidad.
En el caso de La Isla Siniestra, me hice tres hipótesis, y a pesar de que acerté en una de ellas, con respecto a una de las “subtramas” no acerté de todo el final, eso habla mucho de: en primer lugar la calidad del guión y por otro lado del profesionalismo de Martin Scorsesse, y su apego a los cánones cinematográficos y teatrales para justificar los giros de la película.
La Isla Siniestra, es una isla manicomio donde hay un misterio por resolver: Ese misterio termina por hablarnos de la mente humana, de las capacidad de inventarnos defensas perceptuales que nos cambian la manera de ver y sentir la realidad.
La secuencia nos da a entender que todo es aparente. El núcleo del misterio se forma respecto a descubrir ¿quién es el prisionero número 67 de la isla y qué están haciendo con él? En torno a esto se plantean muchos asuntos, ¿qué tan loca es una persona cuando la declaran loca? ¿Se ha utilizado la excusa de la sanidad mental de alguien porque esta persona tiene algo que ocultar?
Esta historia es un verdadero juego mental que se va desplegando entre giros ingeniosamente calculados que hacen que al final quede bien “impreso” en la mente del espectador el mensaje de la película: “vivir con idea de que es un héroe o aceptar que se es un bastardo”.
La recomiendo ampliamente, le aseguro que, a pesar de que, como ya le dije, es muy esquemática en la forma de ofrecer pistas para resolver el misterio de la isla y lo que hay en ella, usted no podrá desviar la atención hasta no haber visto su final.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista /crítico de cine
 Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en abril 2010  

No hay comentarios:

Publicar un comentario