La isla siniestra
Lucubrada:
Esta es la primera palabra que se me viene a la mente para calificar
esta película de mucho suspenso e intriga. Un verdadero juego
mental. La isla siniestra (The Shutter Island), contiene
muchos elementos que hacen que valga la pena ir a verla.
Como
ya he comentado anteriormente, siempre suelo hacerme hipótesis sobre
los posibles finales de la trama, y evalúo en este caso la calidad
del guión respecto a la facilidad o dificultad que se me presente
para predecirlas y suele molestarme bastante el hecho de acertar con
facilidad.
En
el caso de La Isla Siniestra, me hice tres hipótesis, y a
pesar de que acerté en una de ellas, con respecto a una de las
“subtramas” no acerté de todo el final, eso habla mucho de: en
primer lugar la calidad del guión y por otro lado del
profesionalismo de Martin Scorsesse, y su apego a los cánones
cinematográficos y teatrales para justificar los giros de la
película.
La
Isla Siniestra, es una isla manicomio donde hay un misterio por
resolver: Ese misterio termina por hablarnos de la mente humana, de
las capacidad de inventarnos defensas perceptuales que nos cambian la
manera de ver y sentir la realidad.
La
secuencia nos da a entender que todo es aparente. El núcleo del
misterio se forma respecto a descubrir ¿quién es el prisionero
número 67 de la isla y qué están haciendo con él? En torno a esto
se plantean muchos asuntos, ¿qué tan loca es una persona cuando la
declaran loca? ¿Se ha utilizado la excusa de la sanidad mental de
alguien porque esta persona tiene algo que ocultar?
Esta
historia es un verdadero juego mental que se va desplegando entre
giros ingeniosamente calculados que hacen que al final quede bien
“impreso” en la mente del espectador el mensaje de la película:
“vivir con idea de que es un héroe o aceptar que se es un
bastardo”.
La
recomiendo ampliamente, le aseguro que, a pesar de que, como ya le
dije, es muy esquemática en la forma de ofrecer pistas para resolver
el misterio de la isla y lo que hay en ella, usted no podrá desviar
la atención hasta no haber visto su final.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista /crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital,
de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en abril 2010

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