Los fantasmas de Scrooge
Un
clásico cuento que llegó renovado
para
convertirse en otro clásico del cine
El
que ama el dinero
nunca
tiene lo suficiente:
¿por
qué, entonces, perseguir una satisfacción
que
nunca llegará?
Esto
no tiene sentido.
Si
se acrecienta la riqueza,
se
multiplican también los que se la comen:
¿y
qué saca su dueño con tenerla?
Sólo
el gusto de verla.
Qohelet
5, 9
Resulta
hermoso que, en medio de tanto consumismo y sinsentido en el cual se
encuentra envuelta la navidad, una historia como esta nos haga
reflexionar sobre la vida, la navidad, y las oportunidades que
perdemos corriendo tras la nada, de una manera tan trascendente como
lo ha hecho este clásico cuento de Dickens, “Los fantasmas de
Scrooge” (A Christma's tale).
Como
todos sabemos, se trata de una nueva versión de uno de los cuentos
más contados y versionados del mundo, y es obvio que para que un
estudio de cine pueda atreverse a hacer algo así es porque tenía
que hacerse algo que tendiese a ser mejor. Y esta vez es a los
estudios Disney a quienes se les ocurrió darle el toque mágico a la
historia, y la varita que usó para esta apuesta fue la varita
digital.
Disney
recrea esta hermosa historia usando la cada vez más perfecta técnica
de animación digital 3D, y nos muestra a Ebenezer Srcooge, un
avariento personaje que recibe, de parte de un amigo del más allá,
la oportunidad de examinar su vida desde tres puntos de vista y hacer
un cambio.
Hubo
muchísimos detalles que me encantaron de esta producción, la forma
como está contada es verdaderamente conmovedora, y el personaje que
más me encantó por su originalidad, y por la paz que logró
transmitirme con su semblante fue el primero de los espíritus. Las
escenas graciosas fueron a mi parecer muy equilibradas, es decir, muy
bien incorporadas de manera tal que no desvirtuaron la seriedad ni la
trascendencia del mensaje de la trama.
La
caracterización de Jim Carrey como Scrooge fue excelente, lo que
para mí es una prueba de lo que dicen en el teatro: los mejores
actores para la comedia lo son también para los dramas. Escuché
muchas risas de niños, y vi al salir muchas expresiones de felicidad
en las caras de quienes la vieron, es decir, se mostraban conmovidos
como quien acaba de contemplar algo sumamente hermoso, y creo que
estas caras representan algo inefable para estas breves líneas.
Los
fantasmas de Scrooge es una historia cargada de valores para
compartir en familia, mi niño interior fue quien más la disfrutó,
y tal como lo dije en el título del artículo: esta película es una
nueva versión de un clásico que pasará a ser un nuevo clásico del
cine.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista/crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital, en noviembre de 2009

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