sábado, 18 de abril de 2020

Los fantasmas de Scrooge Un clásico cuento que llegó renovado para convertirse en otro clásico del cine


Los fantasmas de Scrooge

Un clásico cuento que llegó renovado
para convertirse en otro clásico del cine


El que ama el dinero
nunca tiene lo suficiente:
¿por qué, entonces, perseguir una satisfacción
que nunca llegará?
Esto no tiene sentido.
Si se acrecienta la riqueza,
se multiplican también los que se la comen:
¿y qué saca su dueño con tenerla?
Sólo el gusto de verla.
Qohelet 5, 9
Resulta hermoso que, en medio de tanto consumismo y sinsentido en el cual se encuentra envuelta la navidad, una historia como esta nos haga reflexionar sobre la vida, la navidad, y las oportunidades que perdemos corriendo tras la nada, de una manera tan trascendente como lo ha hecho este clásico cuento de Dickens, “Los fantasmas de Scrooge” (A Christma's tale).
Como todos sabemos, se trata de una nueva versión de uno de los cuentos más contados y versionados del mundo, y es obvio que para que un estudio de cine pueda atreverse a hacer algo así es porque tenía que hacerse algo que tendiese a ser mejor. Y esta vez es a los estudios Disney a quienes se les ocurrió darle el toque mágico a la historia, y la varita que usó para esta apuesta fue la varita digital.
Disney recrea esta hermosa historia usando la cada vez más perfecta técnica de animación digital 3D, y nos muestra a Ebenezer Srcooge, un avariento personaje que recibe, de parte de un amigo del más allá, la oportunidad de examinar su vida desde tres puntos de vista y hacer un cambio.
Hubo muchísimos detalles que me encantaron de esta producción, la forma como está contada es verdaderamente conmovedora, y el personaje que más me encantó por su originalidad, y por la paz que logró transmitirme con su semblante fue el primero de los espíritus. Las escenas graciosas fueron a mi parecer muy equilibradas, es decir, muy bien incorporadas de manera tal que no desvirtuaron la seriedad ni la trascendencia del mensaje de la trama.
La caracterización de Jim Carrey como Scrooge fue excelente, lo que para mí es una prueba de lo que dicen en el teatro: los mejores actores para la comedia lo son también para los dramas. Escuché muchas risas de niños, y vi al salir muchas expresiones de felicidad en las caras de quienes la vieron, es decir, se mostraban conmovidos como quien acaba de contemplar algo sumamente hermoso, y creo que estas caras representan algo inefable para estas breves líneas.
Los fantasmas de Scrooge es una historia cargada de valores para compartir en familia, mi niño interior fue quien más la disfrutó, y tal como lo dije en el título del artículo: esta película es una nueva versión de un clásico que pasará a ser un nuevo clásico del cine.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista/crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital, en noviembre de 2009 

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